
miércoles, 29 de abril de 2009
martes, 28 de abril de 2009
miércoles, 22 de abril de 2009
jueves, 16 de abril de 2009
miércoles, 15 de abril de 2009
miércoles, 1 de abril de 2009
Real política: Un escenario competido favorece a los gobernadores
Enrique Alfaro / Columna Rumando

* * * * *
Según establece el calendario electoral fue superada la etapa de precampañas y los partidos han confirmado sus candidaturas por distritos de mayoría e, incluso, por listados de representación nacional. En este periodo los gobernadores de los distintos partidos promovieron a sus alfiles o intentaron bloquear candidaturas que no le eran gratas. Las direcciones nacionales favorecieron o se enfrentaron a los designios de los gobernantes. Algunos lograron sus propósitos, otros se quedaron a rumiar momentáneamente su derrota. No existen suficientes candidaturas para darles gusto a todos los ejecutivos estatales que, como buenos animales políticos, defienden el derecho a decidir sobre lo que consideran su territorio, su coto.
Contra sus propias dirigencias, contra los grupos que ya se construyen alrededor de los precandidatos a la presidencia de la república, contra los exgobernadores y enemigos políticos, los mandatarios estatales enfrentaron los procesos de elección de los candidatos a diputados, pero no se limitaron al campo de influencia de su militancia política.
En México, la real política demuestra que los gobernantes no tienen empacho en influir en las designaciones de todos los institutos políticos. Por ejemplo, no existe castigo ni limitante para los políticos “chapulines” que buscan hacerse de candidaturas sin importar los colores partidistas porque cuentan con la “bendición oficial” de tal o cual político importante.
* * * * *
Los asesores recomiendan “no poner todos los huevos en una canasta”, lección qu
e acepta gustosa nuestra clase política. Al final de la selección de candidatos, nuestros gobernantes darwinianos deciden por su selección natural pluripartidista, que depende de muchas circunstancias políticas en las que se toma en cuenta desde simples venganzas políticas hasta “quedar bien” con el presidente en turno.
Es difícil cambiar el resultado de una elección que esta definida de antemano por una marcada preferencia electoral a favor de un partido, por lo que una elección muy competida permite que los gobernantes de los estados puedan cargar la suerte y definir el resultado.
* * * * *
“El gobernador siempre gana” me sostenía sonriente un amigo cercano a Pablo Salazar cuando yo sugería que los triunfos de candidatos del PRI le significaban una derrota.
Pablo –me explicaba– mantiene contratada una empresa profesional que cada semana le entrega encuestas que revelan como se van definiendo las preferencias del electorado por los candidatos. “Si su gallo, independientemente del partido por el que vaya, se mantiene bien posicionado, le mete el hombro y garantiza su triunfo”.
Otro escenario era: “Si avanzada la campaña su candidato no tiene posibilidades de ganar, entonces llama al que encabeza las preferencias, le ofrece apoyo y le garantiza su triunfo. De esta manera terminan creyendo que su éxito se debe al gobernador y quedan comprometidos con el, sin importar que sean de un partido contrario”.
Y más: “En el caso de un distrito de la costa, el candidato panista de Pablo no tenía posibilidades de ganar el distrito debido a que los aspirantes a alcaldes por ese mismo partido iban a perder en la competencia municipal. Entonces el gobernador lo llamó, le mostró los resultados de las encuestas, lo instruyó y lo regresó a ganar.
“Platica con los candidatos a alcaldes del PRI, ofréceles mi apoyo a través tuyo. Consigue que promuevan el voto cruzado. Es la única manera de que ganes”.
Y ciertamente, ganó. Para los perspicaces resultó “curioso” que todos los candidatos a alcaldes panistas perdieron en ese distrito, excepto el candidato pablista a diputado. La instrucción había sido cumplida a cabalidad, teniendo información privilegiada y el “calor de palacio”.
* * * * *
Insisto, en un escenario de competencia reñida, los gobernadores se constituyen, en gran medida, en la balanza que decide. La fidelidad partidista, ideológica, queda supeditada a la coyuntura política. Hay quienes prefieren quedar bien con el Presidente de la República antes que con su partido. Son cosas de la real política, donde lo inimaginable es posible.
Medios nacionales dieron a conocer encuestas recientes en las que se registra un notable descenso de las preferencias electorales del Partido Revolucionario Institucional, lo que ubica a este instituto político en empate técnico con el Partido Acción Nacional, de cara a la elección intermedia en la que habrán de elegirse a quienes conformaran la nueva legislatura de la Cámara Federal de Diputados.
De mantenerse la tendencia, la competencia se concentraría entre el PRI y el PAN, en detrimento del Partido de la Revolución Democrática, pero sobre todo en quebranto del movimiento de Andrés Manuel López Obrador.
Ciertamente faltan aún tres largos meses para llegar a la jornada electoral y las campañas electorales, de manera formal, aún están por empezar. Sin embargo, podemos atisbar un escenario altamente competido entre los candidatos del tricolor y los albiazules.
Atrás parecen quedar las encuestas enteramente favorables a los candidatos del PRI que celebraban estar en la antesala de su regreso al poder. Si hace un mes se hubieran celebrado las elecciones ningún poder fáctico, ninguna intervención de la presidencia de la República ó campaña negativa del PAN habrían podido detener el triunfo contundente del los priístas. Pero ese escenario parece haber sido superado.
Ahora la tendencia permite avizorar una elección competida distrito por distrito, voto por voto. Este contexto, en mi consideración, es el más favorable para los ejecutivos de las entidades federativas, quienes se han constituido en los nuevos líderes y caciques de los partidos políticos. Lo aceptemos o no, los gobernadores son los nuevos y verdaderos actores del escenario político nacional.
De mantenerse la tendencia, la competencia se concentraría entre el PRI y el PAN, en detrimento del Partido de la Revolución Democrática, pero sobre todo en quebranto del movimiento de Andrés Manuel López Obrador.
Ciertamente faltan aún tres largos meses para llegar a la jornada electoral y las campañas electorales, de manera formal, aún están por empezar. Sin embargo, podemos atisbar un escenario altamente competido entre los candidatos del tricolor y los albiazules.
Atrás parecen quedar las encuestas enteramente favorables a los candidatos del PRI que celebraban estar en la antesala de su regreso al poder. Si hace un mes se hubieran celebrado las elecciones ningún poder fáctico, ninguna intervención de la presidencia de la República ó campaña negativa del PAN habrían podido detener el triunfo contundente del los priístas. Pero ese escenario parece haber sido superado.
Ahora la tendencia permite avizorar una elección competida distrito por distrito, voto por voto. Este contexto, en mi consideración, es el más favorable para los ejecutivos de las entidades federativas, quienes se han constituido en los nuevos líderes y caciques de los partidos políticos. Lo aceptemos o no, los gobernadores son los nuevos y verdaderos actores del escenario político nacional.

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Según establece el calendario electoral fue superada la etapa de precampañas y los partidos han confirmado sus candidaturas por distritos de mayoría e, incluso, por listados de representación nacional. En este periodo los gobernadores de los distintos partidos promovieron a sus alfiles o intentaron bloquear candidaturas que no le eran gratas. Las direcciones nacionales favorecieron o se enfrentaron a los designios de los gobernantes. Algunos lograron sus propósitos, otros se quedaron a rumiar momentáneamente su derrota. No existen suficientes candidaturas para darles gusto a todos los ejecutivos estatales que, como buenos animales políticos, defienden el derecho a decidir sobre lo que consideran su territorio, su coto.
Contra sus propias dirigencias, contra los grupos que ya se construyen alrededor de los precandidatos a la presidencia de la república, contra los exgobernadores y enemigos políticos, los mandatarios estatales enfrentaron los procesos de elección de los candidatos a diputados, pero no se limitaron al campo de influencia de su militancia política.
En México, la real política demuestra que los gobernantes no tienen empacho en influir en las designaciones de todos los institutos políticos. Por ejemplo, no existe castigo ni limitante para los políticos “chapulines” que buscan hacerse de candidaturas sin importar los colores partidistas porque cuentan con la “bendición oficial” de tal o cual político importante.
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Los asesores recomiendan “no poner todos los huevos en una canasta”, lección qu
e acepta gustosa nuestra clase política. Al final de la selección de candidatos, nuestros gobernantes darwinianos deciden por su selección natural pluripartidista, que depende de muchas circunstancias políticas en las que se toma en cuenta desde simples venganzas políticas hasta “quedar bien” con el presidente en turno.Es difícil cambiar el resultado de una elección que esta definida de antemano por una marcada preferencia electoral a favor de un partido, por lo que una elección muy competida permite que los gobernantes de los estados puedan cargar la suerte y definir el resultado.
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“El gobernador siempre gana” me sostenía sonriente un amigo cercano a Pablo Salazar cuando yo sugería que los triunfos de candidatos del PRI le significaban una derrota.
Pablo –me explicaba– mantiene contratada una empresa profesional que cada semana le entrega encuestas que revelan como se van definiendo las preferencias del electorado por los candidatos. “Si su gallo, independientemente del partido por el que vaya, se mantiene bien posicionado, le mete el hombro y garantiza su triunfo”.
Otro escenario era: “Si avanzada la campaña su candidato no tiene posibilidades de ganar, entonces llama al que encabeza las preferencias, le ofrece apoyo y le garantiza su triunfo. De esta manera terminan creyendo que su éxito se debe al gobernador y quedan comprometidos con el, sin importar que sean de un partido contrario”.
Y más: “En el caso de un distrito de la costa, el candidato panista de Pablo no tenía posibilidades de ganar el distrito debido a que los aspirantes a alcaldes por ese mismo partido iban a perder en la competencia municipal. Entonces el gobernador lo llamó, le mostró los resultados de las encuestas, lo instruyó y lo regresó a ganar.
“Platica con los candidatos a alcaldes del PRI, ofréceles mi apoyo a través tuyo. Consigue que promuevan el voto cruzado. Es la única manera de que ganes”.
Y ciertamente, ganó. Para los perspicaces resultó “curioso” que todos los candidatos a alcaldes panistas perdieron en ese distrito, excepto el candidato pablista a diputado. La instrucción había sido cumplida a cabalidad, teniendo información privilegiada y el “calor de palacio”.
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Insisto, en un escenario de competencia reñida, los gobernadores se constituyen, en gran medida, en la balanza que decide. La fidelidad partidista, ideológica, queda supeditada a la coyuntura política. Hay quienes prefieren quedar bien con el Presidente de la República antes que con su partido. Son cosas de la real política, donde lo inimaginable es posible.
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Los gobernadores y las elecciones
jueves, 19 de marzo de 2009
Los socios de AMLO

Enrique Alfaro / Columna Rumando
Es cuestión de tiempo para que Andrés Manuel López Obrador se de cuenta de que no podrá contener más el oportunismo político del que se ha rodeado. Sus principales socios políticos, los partidos del Trabajo y Convergencia, mantienen su alianza con AMLO en tanto les es redituable en votos que se traducen en jugosas prerrogativas financieras, pero nada más.
Contra lo que sostiene López Obrador, no existe un compromiso ideológico, de honestidad política, de compromiso con los más necesitados, por parte de la dirigencia del Partido del Trabajo y Convergencia. Existe solamente un calculo frío, del beneficio grupal que obtendrán de los votos que pueda arrastrar a favor de ellos el mermado movimiento del Peje.
Mientras en su discurso incendiario Andrés Manuel ha denunciado que los partido Acción Nacional y Revolucionario Institucional son “la misma mafia”, en los hechos sus socios hacen alianzas con el ex partido de Estado y el actual partido oficial.
El Partido del Trabajo se resiste a romper la alianza estatal que mantiene con el PRI en el estado de Nuevo León, pese a la tardía condena e intervención del AMLO. Desde antes de firmar el convenio con el tricolor, los petistas sabían de la oposición de López Obrador al respecto, pero apostaron por “medirle al agua a los camotes” y demostrarle al “legítimo” que no son incondicionales y sí capaces de meter cuantos goles puedan en la cancha lopezobradorista.

En las elecciones estatales para alcaldes y diputados, la mescolanza alcanza grados inverosímiles. Los partidos del Trabajo y Convergencia hacen alianzas lo mismo con el Partido de la Revolución Democrática que con el Partido Revolucionario Institucional.
En el caso del PRD, se ha llegado a extremos vergonzosos. En Guanajuato, el PRD va aliado al PRI en varios municipios y en el estado de Jalisco, en el municipio de La Huerta, con el Partido Acción Nacional. Imagino reunidos a Jesús Ortega y a Germán Martínez, tomados de la mano en apoyo a su candidato común a la alcaldía.
Evidentemente, los partidos alrededor de AMLO están demostrando su verdadera cara: la de franquicias oportunistas. Mientras a nivel nacional se atacan y desgarran las vestiduras tras falsas definiciones ideológicas, a nivel estatal y municipal se asocian, se coluden.
De continuar esta tendencia de los socios pejistas resultarán falsas las expectativas de una numerosa fracción pluripartidista en el Congreso federal incondicional a López Obrador. Los diputados petistas y convergentes que resulten electos pudieran guardar una lealtad frágil a AMLO lo que equivaldría a no tenerla. Y los candidatos perredistas apoyados por López Obrador pudieran ser víctimas electorales de este juego de apoyo lopezobradorista al PT y Convergencia, como la población aprecia en los spot radiofónicos y televisivos.
Mientras Andrés Manuel ofrece un movimiento social comprometido y honesto contra “la mafia” bipartidista que nos gobierna, los partidos que la respaldan se cotizan, se asocian, se coaligan con el PRI y el PAN. ¿Llegará AMLO a una nueva candidatura presidencial con estos socios?
martes, 17 de marzo de 2009
miércoles, 11 de marzo de 2009
viernes, 6 de marzo de 2009
Chiapas y el dinosaurio
Enrique Alfaro / Columna Rumando

En Chiapas creíamos que el dinosaurio había sido herido de muerte, pero sigue allí. A 80 años de fundado el Partido Revolucionario Institucional, a doce años de haber perdido la mayoría en el congreso federal y a nueve de que fuera derrotado por primera vez en comicios presidenciales, las tendencias electorales favorecen al tricolor en las elecciones intermedias de las que saldrá conformada la próxima cámara de diputados.
Quienes desde el sureste combatimos al partido de Estado, vimos sorprendidos la irrupción del Ejército Zapatista de Liberación Nacional y el decaimiento del priato. Los medios dieron cobertura a las condiciones sociales en que se encontraban los indígenas de Chiapas y del resto de México, y el país se avergonzó de los gobiernos priístas y del partido que los sustentaba. En Chiapas se llegó al momento en que ser priísta era una vergüenza y Santo Domingo era un parque fantasmal digno de Comala.
Tras el levantamiento se efectuaron elecciones para gobernador bajo un clima de tensa paz, proceso electoral que resultó enturbiado hasta la saciedad por el priísmo local y nacional. Por primera vez, el perredismo y el zapatismo, aliados alrededor de la candidatura del periodista Amado Avendaño, consiguieron poner en duda el triunfo del tricolor en una entidad emblemática por ser “la reserva nacional de votos del PRI” y cimbraron al viejo sistema. Y el panorama electoral del Partido Revolucionario Institucional pareció oscurecer para siempre y los demócratas celebramos.

En Chiapas creíamos que el dinosaurio había sido herido de muerte, pero sigue allí. A 80 años de fundado el Partido Revolucionario Institucional, a doce años de haber perdido la mayoría en el congreso federal y a nueve de que fuera derrotado por primera vez en comicios presidenciales, las tendencias electorales favorecen al tricolor en las elecciones intermedias de las que saldrá conformada la próxima cámara de diputados.
Quienes desde el sureste combatimos al partido de Estado, vimos sorprendidos la irrupción del Ejército Zapatista de Liberación Nacional y el decaimiento del priato. Los medios dieron cobertura a las condiciones sociales en que se encontraban los indígenas de Chiapas y del resto de México, y el país se avergonzó de los gobiernos priístas y del partido que los sustentaba. En Chiapas se llegó al momento en que ser priísta era una vergüenza y Santo Domingo era un parque fantasmal digno de Comala.
Tras el levantamiento se efectuaron elecciones para gobernador bajo un clima de tensa paz, proceso electoral que resultó enturbiado hasta la saciedad por el priísmo local y nacional. Por primera vez, el perredismo y el zapatismo, aliados alrededor de la candidatura del periodista Amado Avendaño, consiguieron poner en duda el triunfo del tricolor en una entidad emblemática por ser “la reserva nacional de votos del PRI” y cimbraron al viejo sistema. Y el panorama electoral del Partido Revolucionario Institucional pareció oscurecer para siempre y los demócratas celebramos.
Esta coyuntura fue bien aprovechada por oportunistas como Pablo Salazar Mendiguchía que, convertido en un priísta crítico de su partido y de su presidente, ganó prestigio en los mares del descrédito tricolor. Su liderazgo construido a base de severas diatribas en contra Zedillo y de la dirigencia local y nacional del PRI, le permitió mudar con éxito a la oposición para encabezar una alianza que solo en Chiapas fue posible construir: Unió a los partidos Acción Nacional y de la Revolución Democrática en una coalición que incluyó a seis partiditos más para derrotar al PRI en las elecciones locales.
El discurso incendiario del senador Salazar en contra del viejo régimen que se resistía a cambiar sonaba a música a los oídos del candidato presidencial panista, Vicente Fox, que inmediatamente después de su triunfo se lanzó en apoyo de quien sostenía que había que darle “la puntilla al tricolor desde Chiapas” y evitar que se reconstruyera en el sureste con el apoyo del “sindicato de gobernadores” que, tras la derrota nacional, tomaban ya el liderazgo priísta. Y celebramos lo que parecía el funeral del partido de Estado.
* * * *
Y llegaron los panistas al poder y aceptaron gobernar bajo las reglas priístas para su comenzar a edificar su propio fracaso.
El discurso incendiario del senador Salazar en contra del viejo régimen que se resistía a cambiar sonaba a música a los oídos del candidato presidencial panista, Vicente Fox, que inmediatamente después de su triunfo se lanzó en apoyo de quien sostenía que había que darle “la puntilla al tricolor desde Chiapas” y evitar que se reconstruyera en el sureste con el apoyo del “sindicato de gobernadores” que, tras la derrota nacional, tomaban ya el liderazgo priísta. Y celebramos lo que parecía el funeral del partido de Estado.
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Y llegaron los panistas al poder y aceptaron gobernar bajo las reglas priístas para su comenzar a edificar su propio fracaso.
Por su parte, el zapatismo que desnudó al poder imperial priísta, que mostró el fracaso social del viejo sistema, tomó distancia del Partido de la Revolución Democrática en las repetidas campañas de Cuauhtémoc Cárdenas y se aplicó activamente en contra de la candidatura presidencial de Andrés Manuel López Obrador. El subcomandante Marcos, ícono de la lucha social, el guerrillero antipriísta, favoreció irremediablemente al PAN con sus críticas –muchas de ellas cargadas de razón– contra el nuevo líder carismático, contra “el peje” mesiánico. Ya antes, el abstencionismo zapatista favorecía a los candidatos priístas en Chiapas. Tras cada elección, la dirigencia local del PRI celebraba en privado la actitud de los alzados. Así, ante los ojos de la nación, el EZLN favorecía directa e indirectamente al priísmo que había desnudado.
* * * *
En su momento, Andrés Manuel López Obrador encabezó una campaña que no se cansó de derrochar el apoyo popular. Fue un candidato casi “indestructible” para sus enemigos, pero débil ante su propia arrogancia e indefenso ante sus excesos.
En Chiapas fuimos testigos de la alianza de AMLO con Juan José Sabines Guerrero, quien renunció al PRI para ganar la gubernatura bajo el emblema del sol azteca. Así llegó el tiempo del triunfo de los chuchos y la derrota interna de Andrés Manuel en el PRD.
Los medios que se ensañaron con AMLO, repitieron tanto el estribillo que se cumplió: El hombre que ha llevado a la izquierda a los cuernos de la luna, será el mismo que la sepulte.
¿Qué papel juega ahora AMLO en la entidad? Su hermano Pío es candidato del Partido del Trabajo y Convergencia a diputado federal sin tener mayores posibilidades de triunfo, pese al apoyo de cuerpo presente de Andrés Manuel. Los votos que consiga el peje para su hermano servirán para fortalecer al PT y convergencia, ese remedo de partido administrado por Dante Delgado Rannauro a quién los chiapanecos recordamos como el personaje que tras el levantamiento zapatista se presentó a nombre del gobierno federal, con maletas de dinero, a comprar voluntades y conciencias de líderes sociales. ¿Eso acaso ya se olvidó?
* * * *
En su momento, Andrés Manuel López Obrador encabezó una campaña que no se cansó de derrochar el apoyo popular. Fue un candidato casi “indestructible” para sus enemigos, pero débil ante su propia arrogancia e indefenso ante sus excesos.
En Chiapas fuimos testigos de la alianza de AMLO con Juan José Sabines Guerrero, quien renunció al PRI para ganar la gubernatura bajo el emblema del sol azteca. Así llegó el tiempo del triunfo de los chuchos y la derrota interna de Andrés Manuel en el PRD.
Los medios que se ensañaron con AMLO, repitieron tanto el estribillo que se cumplió: El hombre que ha llevado a la izquierda a los cuernos de la luna, será el mismo que la sepulte.
¿Qué papel juega ahora AMLO en la entidad? Su hermano Pío es candidato del Partido del Trabajo y Convergencia a diputado federal sin tener mayores posibilidades de triunfo, pese al apoyo de cuerpo presente de Andrés Manuel. Los votos que consiga el peje para su hermano servirán para fortalecer al PT y convergencia, ese remedo de partido administrado por Dante Delgado Rannauro a quién los chiapanecos recordamos como el personaje que tras el levantamiento zapatista se presentó a nombre del gobierno federal, con maletas de dinero, a comprar voluntades y conciencias de líderes sociales. ¿Eso acaso ya se olvidó?
En la entidad, a falta de liderazgo priísta en la titularidad del poder ejecutivo, los precandidatos del tricolor son agentes de aspirantes a la candidatura presidencial, del coordinador del senado o gobernadores de otras entidades con aspiraciones nacionales futuras. Evidentemente, el gobernador esta frente a una disyuntiva.
* * * *
Hoy, López Obrador apoya al PT-Convergencia en detrimento del PRD, de la izquierda. Esto indudablemente favorece al PRI, que puede agradecer al tabasqueño –que los exhibió por el escandaloso fraude que significó el rescate bancario– su actual actitud.
En Chiapas, como en ningún otro estado, hemos visto levantamientos armados, revueltas sociales y aguerridas campañas electorales de panistas y perredistas, juntos, en contra de viejo partido de estado que ahora se apresta a regresar al poder, gracias a la arrogancia de líderes de izquierda y a la incapacidad panista en el poder.
El dinosaurio que combatimos desde Chiapas nos engulló y sigue allí, celebrando la actitud de Marcos, los chuchos, AMLO, Fox, Felipe y muchos otros. ¿Qué celebraremos? ¿Qué harán los priístas que emigraron a otros partidos?
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Hoy, López Obrador apoya al PT-Convergencia en detrimento del PRD, de la izquierda. Esto indudablemente favorece al PRI, que puede agradecer al tabasqueño –que los exhibió por el escandaloso fraude que significó el rescate bancario– su actual actitud.
En Chiapas, como en ningún otro estado, hemos visto levantamientos armados, revueltas sociales y aguerridas campañas electorales de panistas y perredistas, juntos, en contra de viejo partido de estado que ahora se apresta a regresar al poder, gracias a la arrogancia de líderes de izquierda y a la incapacidad panista en el poder.
El dinosaurio que combatimos desde Chiapas nos engulló y sigue allí, celebrando la actitud de Marcos, los chuchos, AMLO, Fox, Felipe y muchos otros. ¿Qué celebraremos? ¿Qué harán los priístas que emigraron a otros partidos?
sábado, 21 de febrero de 2009
Amor estoico...
Estoy enamorado. Su cabello negro le cubre la mitad de la cara y sólo me observa con la mitad de su mirada. Siento su desprecio y su amor un día , su amor y su desprecio al otro. Es que es demasiado joven... pero aún así comparte demasiadas cosas conmigo.Circunstancias de la edad: Yo enamorado a los 41 años y ella en plenitud. Me ignora, me olvida, le incomoda que sus amigos me vean con ella, retira mi abrazo y yo soporto, soporto estoico...
Y mi corazón se hincha cuando tiene un gesto, aunque mínimo, conmigo. Cualquier cosa es mucho. Sabe que no puedo dejar de quererla y se aprovecha.
No se como se dio esta relación en la que llevo todas las desventajas. Sus besos sólo anteceden una solicitud y entre más melosos, más caros.... y yo acepto.
Su cara, literalmente, es un sol. Su belleza es inconmensurable ante mis ojos. Nadie puede apreciar lo que yo veo en ella. Y se que sufriré. Y se que la amo.
Hija, dime que es tu amor adolescente el que me relega. Que sólo postergas tu amor para dármelo cuando más lo necesiten mi canas. Daniela Edith, tu padre te ama.
Azabache, el caricaturista
viernes, 6 de febrero de 2009
lunes, 2 de febrero de 2009
Gobernabilidad y elecciones
Enrique Alfaro
El tema de la gobernabilidad en Chiapas se encuentra presente en las discusiones derivadas de los recientes sucesos políticos. Desde las extrañas particularidades del informe de gobierno sabinista, del anónimo cibernético, de los despidos sorpresivos de integrantes del gabinete, hasta las detenciones de funcionarios del pasado gobierno salazarista, la conclusión es la misma: la gobernabilidad en Chiapas está en juego.
Analizados los hechos desde distintas ópticas, se aventura conclusiones encontradas, que van desde la interrupción del gobierno sabinista hasta el fortalecimiento del mismo, mencionándose —incluso— la integración del mandatario estatal al gabinete calderonista. Todo lo anterior enmarcado en el inicio del proceso electoral federal que transcurre.
Los hechos demostraron que la esperada acometida salazarista no se dio en la coyuntura del informe sino semanas después de transcurrido este. El embate en forma de anónimo cibernético transcurrió con resultados discutibles. La aceptación de Sabines Guerrero entre la población urbana y rural parece no haber sufrido daño. La idiosincrasia de los mexicanos y chiapanecos es tan particular que en ocasiones las víctimas del escarnio son receptoras del apoyo popular, pasivo o movilizado, cuando el agresión es interesada y proviene de otros personajes del poder. Andrés Manuel López Obrador puede hablar mucho de ello.
Lo anterior obligó a dar nuevos pasos en la depuración del gabinete, del que fueron retirados colaboradores y familiares de los ex gobernadores Pablo Salazar Mendiguchía y Roberto Albores Guillén. Esta circunstancia permitió que se hablara de un distanciamiento del actual mandatario con sus antecesores en vísperas del proceso de selección de candidatos a diputados federales, reconociéndoseles a los ex gobernadores un poder político real o ficticio que se vería enfrentado al de Juan José Sabines Guerrero.
Sabines esta quedándose solo, se dijo. Y hasta se incluía en el enfrentamientos a grupos encabezados por aspirantes priístas a la gubernatura, como es el caso de Jesús Alejo Orantes.
Bajo esta versión, Pablo Salazar, Roberto Albores, José Antonio Aguilar Bodegas, engrosaban la lista de los políticos enfrentados con Sabines. Del otro lado se anotaba a Sami David y Manuel Velasco en apoyo condicionado al actual mandatario.
Quienes dicen conocer la “real política” sostienen que la cercanía de Sabines Guerrero con Felipe Calderón obedece a búsqueda de fortaleza en la institución presidencial o de una salida al integrarse a su gabinete.
En lo personal me parece esta una versión local limitada. Una visión más completa tendría que escudriñar en el abanico de relaciones nacionales del mandatario.
Nadie puede negar la relación de Sabines con Calderón y el actual secretario de Gobernación, como tampoco se puede ignorar que desde muy joven Juan José mantiene trato amistoso con Beatriz Paredes, actual líder nacional priísta.
La cercanía del gobernador chiapaneco con Jesús Ortega, dirigente del PRD, es comentada incluso por la prensa nacional y Sami David es un importante puente con el líder senatorial Manlio Favio Beltrones. Los hilos de la gobernabilidad parecieran estar atendidos.
El poder que se le concede a los ex gobernadores es incierto como el distanciamiento real con algunos de ellos.
Pese a los avances democráticos en nuestro país, los gobernadores más que los presidentes de la republica son factores de poder real que influyen determinantemente en los triunfos electorales. El PRI sabe que el éxito de sus candidatos a diputados depende en gran medida de sus alianzas con los gobernantes de las entidades y actúa en consecuencia. Roberto Albores Gleason será candidato del tricolor y no lo veo haciendo campaña enfrentado con Sabines Guerrero sino por el contrario.En lo personal no me incomoda que Sabines Guerrero tome distancia de grupos que ya gobernaron y que reclaman interesadamente experiencia en la función publica. Hablan de que no se debe improvisar y de la necesaria experiencia de los funcionarios, pero precisamente han sido ellos quienes cuando estuvieron en el poder no supieron gobernar con eficiencia y eficacia. Pero la “real política” obliga a lo posible en lugar de lo deseable.
El tema de la gobernabilidad en Chiapas se encuentra presente en las discusiones derivadas de los recientes sucesos políticos. Desde las extrañas particularidades del informe de gobierno sabinista, del anónimo cibernético, de los despidos sorpresivos de integrantes del gabinete, hasta las detenciones de funcionarios del pasado gobierno salazarista, la conclusión es la misma: la gobernabilidad en Chiapas está en juego.
Analizados los hechos desde distintas ópticas, se aventura conclusiones encontradas, que van desde la interrupción del gobierno sabinista hasta el fortalecimiento del mismo, mencionándose —incluso— la integración del mandatario estatal al gabinete calderonista. Todo lo anterior enmarcado en el inicio del proceso electoral federal que transcurre.
Los hechos demostraron que la esperada acometida salazarista no se dio en la coyuntura del informe sino semanas después de transcurrido este. El embate en forma de anónimo cibernético transcurrió con resultados discutibles. La aceptación de Sabines Guerrero entre la población urbana y rural parece no haber sufrido daño. La idiosincrasia de los mexicanos y chiapanecos es tan particular que en ocasiones las víctimas del escarnio son receptoras del apoyo popular, pasivo o movilizado, cuando el agresión es interesada y proviene de otros personajes del poder. Andrés Manuel López Obrador puede hablar mucho de ello.
Lo anterior obligó a dar nuevos pasos en la depuración del gabinete, del que fueron retirados colaboradores y familiares de los ex gobernadores Pablo Salazar Mendiguchía y Roberto Albores Guillén. Esta circunstancia permitió que se hablara de un distanciamiento del actual mandatario con sus antecesores en vísperas del proceso de selección de candidatos a diputados federales, reconociéndoseles a los ex gobernadores un poder político real o ficticio que se vería enfrentado al de Juan José Sabines Guerrero.
Sabines esta quedándose solo, se dijo. Y hasta se incluía en el enfrentamientos a grupos encabezados por aspirantes priístas a la gubernatura, como es el caso de Jesús Alejo Orantes.
Bajo esta versión, Pablo Salazar, Roberto Albores, José Antonio Aguilar Bodegas, engrosaban la lista de los políticos enfrentados con Sabines. Del otro lado se anotaba a Sami David y Manuel Velasco en apoyo condicionado al actual mandatario.
Quienes dicen conocer la “real política” sostienen que la cercanía de Sabines Guerrero con Felipe Calderón obedece a búsqueda de fortaleza en la institución presidencial o de una salida al integrarse a su gabinete.
En lo personal me parece esta una versión local limitada. Una visión más completa tendría que escudriñar en el abanico de relaciones nacionales del mandatario.
Nadie puede negar la relación de Sabines con Calderón y el actual secretario de Gobernación, como tampoco se puede ignorar que desde muy joven Juan José mantiene trato amistoso con Beatriz Paredes, actual líder nacional priísta.
La cercanía del gobernador chiapaneco con Jesús Ortega, dirigente del PRD, es comentada incluso por la prensa nacional y Sami David es un importante puente con el líder senatorial Manlio Favio Beltrones. Los hilos de la gobernabilidad parecieran estar atendidos.
El poder que se le concede a los ex gobernadores es incierto como el distanciamiento real con algunos de ellos.
Pese a los avances democráticos en nuestro país, los gobernadores más que los presidentes de la republica son factores de poder real que influyen determinantemente en los triunfos electorales. El PRI sabe que el éxito de sus candidatos a diputados depende en gran medida de sus alianzas con los gobernantes de las entidades y actúa en consecuencia. Roberto Albores Gleason será candidato del tricolor y no lo veo haciendo campaña enfrentado con Sabines Guerrero sino por el contrario.En lo personal no me incomoda que Sabines Guerrero tome distancia de grupos que ya gobernaron y que reclaman interesadamente experiencia en la función publica. Hablan de que no se debe improvisar y de la necesaria experiencia de los funcionarios, pero precisamente han sido ellos quienes cuando estuvieron en el poder no supieron gobernar con eficiencia y eficacia. Pero la “real política” obliga a lo posible en lugar de lo deseable.
lunes, 26 de enero de 2009
domingo, 25 de enero de 2009
miércoles, 14 de enero de 2009
viernes, 9 de enero de 2009
miércoles, 7 de enero de 2009
martes, 6 de enero de 2009
domingo, 21 de diciembre de 2008
Columna Rumando
Las bengalas del 68, las bengalas de hoy
Enrique Alfaro
Con el pánico recorriéndole el cuerpo alcanzó a bajarse arrebatadamente de la plancha de la Plaza de las Tres Culturas. Aturdido, sin noción del tiempo, el estudiante de medicina intentó desesperadamente arrancar piedras a las pirámides para responder con rudimentarios proyectiles aztecas los disparos de fusil y ametralladora. Sus ojos asustados registraban la caída de decenas, de cientos de jóvenes desarmados.
Sudando copiosamente y con las rodillas lastimadas por la fuerte caída en la huída, alcanzó dificultosamente el andador ubicado al costado de la alberca de la unidad de Tlatelolco. No se detenía. En el primer piso del edificio Chiapas una mujer, afligida y providencial, abrió la puerta, como quien ofrece su corazón-refugio a sus hijos, y dejó entrar a una docena de universitarios a su departamento. Entonces tuvieron esperanza de sobrevivir, luego de soportar hora y media de ráfagas escupidas por militares y el batallón Olimpia.
El dolor físico se hizo insoportable. Le proporcionaron una venda. El dolor del alma no tenía socorro. Ninguno de los jóvenes superaba los veinte años y ya tenían las pupilas inundadas de muerte. La indignación se les escapaba por los poros: “Ahora si el pueblo se va a dar cuenta y se va a levantar”, comentaban.
Pronto escucharon que los militares registraban los departamentos contiguos. Había que desalojar para evitarle riesgo a la familia que los escondía. Pasionales e iracundos, el grupo de mozos juraron tomar el poder para cambiar a México, antes de salir a enfrentar al destino tras la puerta.
Armadas de una morraleta y dos envases de cristal, dos jóvenes estudiantes salieron a “comprar la leche” y traspasaron el cerco militar. Tras las primeras, de manera pausada, fueron saliendo de dos en dos, o solos, hasta quedar solamente el adolorido estudiante de medicina.
Antes de abandonar el refugio, comprobó que las credenciales de estudiantes estuvieran enteramente destruidas y los volantes quemados. Miró fijamente los ojos de la madre-refugio para tatuárselos por siempre en el alma y salió intentando mantenerse erguido.
Con el temor helándole la sangre descendió las gradas y se dirigió al andador. Pronto se topó con una joven mujer de aspecto humilde que cargaba un bebé y jalaba a una niña de tres años. Por instinto tomó de la mano a la chiquilla y caminó con ellos, como una familia. Superaron el cerco de militares que revisaban identificaciones de quienes que salían de la unidad.
Al llegar a la banqueta de la avenida Reforma, la señora agradeció al joven. Ironía del destino: había salvado la vida del estudiante y le daba las gracias.
Rumiando su frustración, su coraje, el estudiante zarpó a la vida transformando su indignación en compromiso, su compromiso en servicio, su servicio en amor al prójimo.
Recorrió las plazas llamando al pueblo a organizarse, marchó incansablemente. Fue fundador de partidos que finalmente llegaron al poder. El se decantó.
Ahora, a cuarenta años de sobrevivir a la matanza de Tlatelolco, el doctor Jesús Gilberto Gómez Maza, recibirá el Premio Chiapas en reconocimiento a su labor, a su vida de enseñanzas.
Hoy, el doctor Gilberto estará de nuevo en el podio con Juan José Sabines Guerrero. Esta vez no será para debatirle ideas y propuestas. Será para recibir de sus manos el máximo galardón que nuestra entidad brinda a sus hijos destacados. Hoy , a cuarenta años de las bengalas que marcaron su vida, le manifiesto al doctor Gómez Maza mi mas sincera admiración y gratitud. Que las bengalas de hoy sean de fiesta.
Enrique Alfaro
Con el pánico recorriéndole el cuerpo alcanzó a bajarse arrebatadamente de la plancha de la Plaza de las Tres Culturas. Aturdido, sin noción del tiempo, el estudiante de medicina intentó desesperadamente arrancar piedras a las pirámides para responder con rudimentarios proyectiles aztecas los disparos de fusil y ametralladora. Sus ojos asustados registraban la caída de decenas, de cientos de jóvenes desarmados.
Sudando copiosamente y con las rodillas lastimadas por la fuerte caída en la huída, alcanzó dificultosamente el andador ubicado al costado de la alberca de la unidad de Tlatelolco. No se detenía. En el primer piso del edificio Chiapas una mujer, afligida y providencial, abrió la puerta, como quien ofrece su corazón-refugio a sus hijos, y dejó entrar a una docena de universitarios a su departamento. Entonces tuvieron esperanza de sobrevivir, luego de soportar hora y media de ráfagas escupidas por militares y el batallón Olimpia.
El dolor físico se hizo insoportable. Le proporcionaron una venda. El dolor del alma no tenía socorro. Ninguno de los jóvenes superaba los veinte años y ya tenían las pupilas inundadas de muerte. La indignación se les escapaba por los poros: “Ahora si el pueblo se va a dar cuenta y se va a levantar”, comentaban.
Pronto escucharon que los militares registraban los departamentos contiguos. Había que desalojar para evitarle riesgo a la familia que los escondía. Pasionales e iracundos, el grupo de mozos juraron tomar el poder para cambiar a México, antes de salir a enfrentar al destino tras la puerta.
Armadas de una morraleta y dos envases de cristal, dos jóvenes estudiantes salieron a “comprar la leche” y traspasaron el cerco militar. Tras las primeras, de manera pausada, fueron saliendo de dos en dos, o solos, hasta quedar solamente el adolorido estudiante de medicina.
Antes de abandonar el refugio, comprobó que las credenciales de estudiantes estuvieran enteramente destruidas y los volantes quemados. Miró fijamente los ojos de la madre-refugio para tatuárselos por siempre en el alma y salió intentando mantenerse erguido.
Con el temor helándole la sangre descendió las gradas y se dirigió al andador. Pronto se topó con una joven mujer de aspecto humilde que cargaba un bebé y jalaba a una niña de tres años. Por instinto tomó de la mano a la chiquilla y caminó con ellos, como una familia. Superaron el cerco de militares que revisaban identificaciones de quienes que salían de la unidad.
Al llegar a la banqueta de la avenida Reforma, la señora agradeció al joven. Ironía del destino: había salvado la vida del estudiante y le daba las gracias.
Rumiando su frustración, su coraje, el estudiante zarpó a la vida transformando su indignación en compromiso, su compromiso en servicio, su servicio en amor al prójimo.
Recorrió las plazas llamando al pueblo a organizarse, marchó incansablemente. Fue fundador de partidos que finalmente llegaron al poder. El se decantó.
Ahora, a cuarenta años de sobrevivir a la matanza de Tlatelolco, el doctor Jesús Gilberto Gómez Maza, recibirá el Premio Chiapas en reconocimiento a su labor, a su vida de enseñanzas.
Hoy, el doctor Gilberto estará de nuevo en el podio con Juan José Sabines Guerrero. Esta vez no será para debatirle ideas y propuestas. Será para recibir de sus manos el máximo galardón que nuestra entidad brinda a sus hijos destacados. Hoy , a cuarenta años de las bengalas que marcaron su vida, le manifiesto al doctor Gómez Maza mi mas sincera admiración y gratitud. Que las bengalas de hoy sean de fiesta.
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Gilberto Gómez Maza,
Premio Chiapas 2008
martes, 16 de diciembre de 2008
Premio Chiapas 2008
A la izquierda, el pediatra Gilberto Gómez Maza atendiendo en su consultorio. A la derecha, observando los estragos del huracán Stan, en Huixtla, Chiapas.

Los entonces candidatos a la gubernatura del estado, Juan José Sabines Guerrero y Jesús Gilberto Gómez Maza, en el Teatro Zebadúa en San Cristóbal de Las Casas.
Columna Rumando

Jesús Gilberto: fe y ciencia
Enrique Alfaro
En mi consideración dos han sido las grandes vertientes que han forjado la persona del doctor Jesús Gilberto Gómez Maza: la religión y la política, entendida esta última como consecuencia del compromiso cristiano con los desposeídos.
Ambas, religión y política, asumidas desde una perspectiva intelectual, de compromiso con el conocimiento, aunque perezca contradictorio.
Intento explicarme:
Me atrevo a aventurar que para cristianos como Jesús Gilberto existen dos maneras de llegar a concebir la grandeza divina: El dogma religioso y la ciencia que permite, a través del estudio del origen y naturaleza de las cosas, dimensionar la inmensidad inasible de la creación. Dos maneras de llegar al mismo camino: la fe y la inquisición científica unidas en la búsqueda de la razón de la vida.
Como pediatra, Gómez Maza se consagró al ejercicio de la ciencia; Como catedrático se dedicó a la divulgación de la misma. Como político se comprometió con su fe y vive su creencia a la par de su conocimiento científico, sin contradicciones.
* * * *
Gómez Maza forjó su compromiso político al lado de uno los científicos contemporáneos más importantes de nuestro país: Heberto Castillo Martínez, líder del Partido Mexicano de los Trabajadores.
En nuestro país, el ingeniero Heberto fue conocido como un destacado dirigente de la izquierda y como un político honesto al que se le reconocía calidad moral. Sin embargo, en el extranjero, trascendía como un notable científico, que efectuó aportaciones importantes al estudio de la ingeniería y las matemáticas.
En el caso de Gómez Maza, se le reconoce como un político congruente, que ha permanecido en la lucha de sus ideales sin importarle triunfos en cargos y puestos. Se ha destacado como un profesional honorable, pero se desconoce su labor activa en la docencia y en las asociaciones de las que ha sido fundador y socio. También se desconoce, por convicción del propio pediatra, su labor social desinteresada efectuada en instalaciones de las zonas zapatistas y marginadas de Chiapas.
Quienes como Gilberto, desarrollamos nuestra labor política bajo la grande influencia de Heberto Castillo, guardamos un profundo respeto por la ciencia. Heberto puso su conocimiento al servicio de la política comprometida con las causas populares. Gilberto abrevó de eso y orientó su labor profesional al servicio de los necesitados de Chiapas.
Como científico de la salud, Gómez Maza ha participado en decenas de proyectos de salubridad pública y, a la fecha, divulga sugerencias para conseguir mejorar el nivel de vida de los chiapanecos.
Hoy celebro que a través del otorgamiento del Premio Chiapas 2008, pueda difundirse de manera suficiente sus propuestas de salud, resultado del conocimiento obtenido en el ejercicio por décadas de la pediatría, de la docencia y de sus permanentes recorridos por las zonas marginadas de la entidad.
Heberto Castillo sostenía durante su campaña presidencial que la izquierda mexicana aspiraba a gobernar y que estaba preparada. El reconocimiento al doctor Jesús Gilberto Gómez Maza demuestra que siempre estuvo capacitado para ocupar cargos de responsabilidad social. Reconocer la importancia de su labor, de sus propuestas, de sus ideas, es reconocer que triunfó culturalmente.
Enrique Alfaro
En mi consideración dos han sido las grandes vertientes que han forjado la persona del doctor Jesús Gilberto Gómez Maza: la religión y la política, entendida esta última como consecuencia del compromiso cristiano con los desposeídos.
Ambas, religión y política, asumidas desde una perspectiva intelectual, de compromiso con el conocimiento, aunque perezca contradictorio.
Intento explicarme:
Me atrevo a aventurar que para cristianos como Jesús Gilberto existen dos maneras de llegar a concebir la grandeza divina: El dogma religioso y la ciencia que permite, a través del estudio del origen y naturaleza de las cosas, dimensionar la inmensidad inasible de la creación. Dos maneras de llegar al mismo camino: la fe y la inquisición científica unidas en la búsqueda de la razón de la vida.
Como pediatra, Gómez Maza se consagró al ejercicio de la ciencia; Como catedrático se dedicó a la divulgación de la misma. Como político se comprometió con su fe y vive su creencia a la par de su conocimiento científico, sin contradicciones.
* * * *
Gómez Maza forjó su compromiso político al lado de uno los científicos contemporáneos más importantes de nuestro país: Heberto Castillo Martínez, líder del Partido Mexicano de los Trabajadores.
En nuestro país, el ingeniero Heberto fue conocido como un destacado dirigente de la izquierda y como un político honesto al que se le reconocía calidad moral. Sin embargo, en el extranjero, trascendía como un notable científico, que efectuó aportaciones importantes al estudio de la ingeniería y las matemáticas.
En el caso de Gómez Maza, se le reconoce como un político congruente, que ha permanecido en la lucha de sus ideales sin importarle triunfos en cargos y puestos. Se ha destacado como un profesional honorable, pero se desconoce su labor activa en la docencia y en las asociaciones de las que ha sido fundador y socio. También se desconoce, por convicción del propio pediatra, su labor social desinteresada efectuada en instalaciones de las zonas zapatistas y marginadas de Chiapas.
Quienes como Gilberto, desarrollamos nuestra labor política bajo la grande influencia de Heberto Castillo, guardamos un profundo respeto por la ciencia. Heberto puso su conocimiento al servicio de la política comprometida con las causas populares. Gilberto abrevó de eso y orientó su labor profesional al servicio de los necesitados de Chiapas.
Como científico de la salud, Gómez Maza ha participado en decenas de proyectos de salubridad pública y, a la fecha, divulga sugerencias para conseguir mejorar el nivel de vida de los chiapanecos.
Hoy celebro que a través del otorgamiento del Premio Chiapas 2008, pueda difundirse de manera suficiente sus propuestas de salud, resultado del conocimiento obtenido en el ejercicio por décadas de la pediatría, de la docencia y de sus permanentes recorridos por las zonas marginadas de la entidad.
Heberto Castillo sostenía durante su campaña presidencial que la izquierda mexicana aspiraba a gobernar y que estaba preparada. El reconocimiento al doctor Jesús Gilberto Gómez Maza demuestra que siempre estuvo capacitado para ocupar cargos de responsabilidad social. Reconocer la importancia de su labor, de sus propuestas, de sus ideas, es reconocer que triunfó culturalmente.
Gómez Maza y Heberto Castillo.
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Premio Chiapas 2008
martes, 2 de diciembre de 2008
lunes, 1 de diciembre de 2008
viernes, 21 de noviembre de 2008
* El proyecto detrás de las designaciones (columna Rumando)
Enrique Alfaro
Tras la muerte de Juan Camilo Mouriño y la designación de Fernando Gómez Mont en la Secretaría de Gobernación, los analistas políticos dieron cuenta amplia de las tareas específicas que tenía encomendadas el malogrado político y las que deberá resolver el actual responsable de la política interior de nuestro país.
Mouriño atendió la reforma de PEMEX y encaminó la aprobación del presupuesto de egresos de la Federación, entre otros importantes encargos presidenciales, mientras que Gómez Mont deberá continuar la lucha por la seguridad nacional vulnerada por la delincuencia organizada y la próxima reforma a la administración de la justicia, sistema del que es profundo conocedor.
En su momento, la designación de Mouriño obedeció a un proyecto de inicio de sexenio y Gómez Mont a un segundo impulso tras los deslucidos primeros años. Detrás de cada designación existió toda una valoración y justificación política, un sentido de oportunidad pero, sobretodo, un proyecto a mediano y largo plazo.
En el caso de las recientes designaciones de importantes funcionarios en Chiapas, la circunstancias son las mismas: los nuevos funcionario llegan a cumplir una tarea específica, un propósito planeado, una misión con claras repercusiones en el futuro inmediato del gobierno sabinista. ¿Cuáles son lo propósitos del proyecto?, ¿Qué circunstancias se tomaron en cuenta?
Al igual que el resto de las entidades federativas, en Chiapas se inician los preparativos del proceso electoral para elegir diputados federales. La elección intermedia guarda cabal importancia porque podría marcar el próximo retorno a Los Pinos del Partido Revolucionario Institucional o el inicio de la recuperación panista luego de derrotas consecutivas desde la asunción de Felipe Calderón.
El perredismo, por su parte, se encuentra en su peor momento de preferencia electoral y la nueva dirigencia encabezada por Jesús Ortega deberá bregar contra el divisionismo natural, genético, de la izquierda que aglutina.
En ese panorama nacional de debilitamiento perredista, de aflicción panista y de fortaleza priísta, que se refleja necesariamente en nuestra realidad local, se han dado claras reacciones del sabismo.
El propio gobernador Juan José Sabines Guerrero, que construyó una excelente relación con la familia del extinto secretario Mouriño, operó un rápido acercamiento con el actual responsable de la política interior y fue el primer gobernador recibido por Gómez Mont, circunstancia nada gratuita en la política mexicana.
A la buena relación del Sabines con Calderón habrá que sumarle los puntos que le abonan el oportuno contacto con el Secretario de Gobernación que —como es sabido— no es del círculo cercano del presidente y representa una corriente panista distinta —que no contraria— a la del mandatario. Evidentemente, el propio mandatario estatal ha construido su propia interlocución directa con el panismo en el poder.
En el caso del perredismo, luego de la derrota pejista y del triunfo de los chuchos, poco servía al proyecto sabinista la interlocución de Jorge Antonio Morales Messner cuando se ha fortalecido la relación directa de Alejandro Gamboa, actual dirigente estatal perredista, con la cúpula solaztequista.
Evidentemente, el exsecretario de Gobierno limitaba sus márgenes de operatividad política en el presente proceso electoral por su destacada condición de perredista y por sus obvias y legítimas aspiraciones políticas.
Pero más allá de estas condiciones, es imposible olvidar que Morales Messner fue un hombre cercanísimo al exmandatario Pablo Salazar Mendiguchía e importante operador, junto con Herrán Salvatti, del gobierno del mismo.
Si el actual mandatario se propone evitar la intromisión anunciada de Salazar y de Salvatti, en las elecciones que transcurren, era inevitable el reemplazo de Morales Messner. No se corrió el riesgo de poner a prueba su lealtad al sabinismo, no era necesario. Se optó por nombrar a un político con mayor interlocución con el priísmo, con el panismo y con la propia Secretaría de Gobernación.
Además, el nombramiento mismo del actual Secretario General de Gobierno, Noé Castañón León, fue un mensaje claro para Salazar Mendiguchía y Herrán Salvatti, quienes acosaron y persiguieron al primero cuando ocupaba la presidencia del Tribunal Superior de Justicia del Estado.
Castañón es un jurisconsulto destacado que regresa a Chiapas en momentos en que avanza las averiguaciones previas por los millonarios desvíos de recursos en la administración salazarista, luego de la devastación provocada por el huracán Stan. Los mensajes tras las designaciones son claros para sus destinatarios.
De cara al proceso electoral federal, Juan Sabines tomó decisiones para consolidar su interlocución con el panismo, el priísmo y el perredismo. También para evitar la intromisión pablista en la política local. En mi consideración este pareciera ser el proyecto detrás de las designaciones. Al tiempo.
Tras la muerte de Juan Camilo Mouriño y la designación de Fernando Gómez Mont en la Secretaría de Gobernación, los analistas políticos dieron cuenta amplia de las tareas específicas que tenía encomendadas el malogrado político y las que deberá resolver el actual responsable de la política interior de nuestro país.
Mouriño atendió la reforma de PEMEX y encaminó la aprobación del presupuesto de egresos de la Federación, entre otros importantes encargos presidenciales, mientras que Gómez Mont deberá continuar la lucha por la seguridad nacional vulnerada por la delincuencia organizada y la próxima reforma a la administración de la justicia, sistema del que es profundo conocedor.
En su momento, la designación de Mouriño obedeció a un proyecto de inicio de sexenio y Gómez Mont a un segundo impulso tras los deslucidos primeros años. Detrás de cada designación existió toda una valoración y justificación política, un sentido de oportunidad pero, sobretodo, un proyecto a mediano y largo plazo.
En el caso de las recientes designaciones de importantes funcionarios en Chiapas, la circunstancias son las mismas: los nuevos funcionario llegan a cumplir una tarea específica, un propósito planeado, una misión con claras repercusiones en el futuro inmediato del gobierno sabinista. ¿Cuáles son lo propósitos del proyecto?, ¿Qué circunstancias se tomaron en cuenta?
Al igual que el resto de las entidades federativas, en Chiapas se inician los preparativos del proceso electoral para elegir diputados federales. La elección intermedia guarda cabal importancia porque podría marcar el próximo retorno a Los Pinos del Partido Revolucionario Institucional o el inicio de la recuperación panista luego de derrotas consecutivas desde la asunción de Felipe Calderón.
El perredismo, por su parte, se encuentra en su peor momento de preferencia electoral y la nueva dirigencia encabezada por Jesús Ortega deberá bregar contra el divisionismo natural, genético, de la izquierda que aglutina.
En ese panorama nacional de debilitamiento perredista, de aflicción panista y de fortaleza priísta, que se refleja necesariamente en nuestra realidad local, se han dado claras reacciones del sabismo.
El propio gobernador Juan José Sabines Guerrero, que construyó una excelente relación con la familia del extinto secretario Mouriño, operó un rápido acercamiento con el actual responsable de la política interior y fue el primer gobernador recibido por Gómez Mont, circunstancia nada gratuita en la política mexicana.
A la buena relación del Sabines con Calderón habrá que sumarle los puntos que le abonan el oportuno contacto con el Secretario de Gobernación que —como es sabido— no es del círculo cercano del presidente y representa una corriente panista distinta —que no contraria— a la del mandatario. Evidentemente, el propio mandatario estatal ha construido su propia interlocución directa con el panismo en el poder.
En el caso del perredismo, luego de la derrota pejista y del triunfo de los chuchos, poco servía al proyecto sabinista la interlocución de Jorge Antonio Morales Messner cuando se ha fortalecido la relación directa de Alejandro Gamboa, actual dirigente estatal perredista, con la cúpula solaztequista.
Evidentemente, el exsecretario de Gobierno limitaba sus márgenes de operatividad política en el presente proceso electoral por su destacada condición de perredista y por sus obvias y legítimas aspiraciones políticas.
Pero más allá de estas condiciones, es imposible olvidar que Morales Messner fue un hombre cercanísimo al exmandatario Pablo Salazar Mendiguchía e importante operador, junto con Herrán Salvatti, del gobierno del mismo.
Si el actual mandatario se propone evitar la intromisión anunciada de Salazar y de Salvatti, en las elecciones que transcurren, era inevitable el reemplazo de Morales Messner. No se corrió el riesgo de poner a prueba su lealtad al sabinismo, no era necesario. Se optó por nombrar a un político con mayor interlocución con el priísmo, con el panismo y con la propia Secretaría de Gobernación.
Además, el nombramiento mismo del actual Secretario General de Gobierno, Noé Castañón León, fue un mensaje claro para Salazar Mendiguchía y Herrán Salvatti, quienes acosaron y persiguieron al primero cuando ocupaba la presidencia del Tribunal Superior de Justicia del Estado.
Castañón es un jurisconsulto destacado que regresa a Chiapas en momentos en que avanza las averiguaciones previas por los millonarios desvíos de recursos en la administración salazarista, luego de la devastación provocada por el huracán Stan. Los mensajes tras las designaciones son claros para sus destinatarios.
De cara al proceso electoral federal, Juan Sabines tomó decisiones para consolidar su interlocución con el panismo, el priísmo y el perredismo. También para evitar la intromisión pablista en la política local. En mi consideración este pareciera ser el proyecto detrás de las designaciones. Al tiempo.
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