jueves, 3 de septiembre de 2009

NAUFRAGIO / Enrique alfaro


jueves, 13 de agosto de 2009

MANGACHE PA´CA...


martes, 28 de julio de 2009

La influenza como enfermedad informativa

La influenza también se ha vuelto una enfermedad de la información. En un país tan confrontado la manera en que se asume las noticias sobre esta pandemia implica también una posición política. Además de su impacto en la salud pública la influenza es letal por sus efectos económicos y políticos. El mercado informativo mexicano, tan deformado por el poder de las grandes televisoras, difunde muchas noticias sobre esta enfermedad estigma, pero poco se orienta sobre la mejor manera de enfrentarla no sólo para evitar sus consecuencias de salud sino también para sortear los daños a nuestra endeble economía. Hacia el interior la información crea confusión y desasosiego sobre la capacidad del Estado mexicano para enfrentar esta enfermedad y hacia el exterior creamos pánico, repulsa y discriminación. La prudencia en la información se acerca tanto al oficialismo que crea suspicacias. Sin embargo el impacto y los daños de la influenza alcanza lo mismo a la economía de bolsillo y que a la propia macroeconomía. ¿Cómo asumir la información y como trasmitirla “responsablemente”? ¿Alguien puede hacer luz sobre el tema?

viernes, 24 de julio de 2009

Las razones del gobernador

Enrique Alfaro / Columna Rumando

Tres razones pudieron ser consideradas por el gobernador Juan Sabines Guerrero cuando asumió la defensa de su política local de salud ante las declaraciones del secretario José Ángel Córdova Villalobos: No ponía en riesgo la buena relación con el presidente de la república, Felipe Calderón; poseía argumentos razonables para enfrentar al funcionario federal y se sentía obligado a defender la economía de Chiapas.
Las declaraciones del titular Córdova Villalobos resultaron inoportunas por varias circunstancias:
a) Chiapas, al igual que el resto del país, ha emprendido una campaña de promoción turística para enfrentar el estigma generado por la influenza humana en el resto del mundo, por lo que ha invertido esfuerzos y recursos importantes para constituirse en un destino de los visitantes extranjeros. Es este contexto la declaración del secretario federal de salud en el sentido de que la entidad encabeza la lista de mayores contagios de influenza A H1N1 del país, no abona al interés presidencial de no propiciar la discriminación (externa e interna) y resulta evidentemente contraria a la promoción turística. En declaraciones recientes al diario Milenio el gobernador chiapaneco lamentó que debido a los “comentarios irresponsables” se cancelaron cuatro convenciones con una derrama estimada en 10.4 millones de pesos, así como la suspensión de diversos vuelos nacionales y extranjeros. Según la nota del matutino el mandatario abundó que “son convenciones que llenan hoteles y que dejan mucho. Esta situación se vino a complicar con la cancelación de vuelos de Aviacsa y con el cerco para chiapanecos instalado por estados vecinos como Oaxaca y Veracruz, y que lamentamos, porque obedece a actos irresponsables. Ahora la gente identifica al virus como ‘influenza chiapaneca”.

b) En estricto sentido, Chiapas encabeza la lista de “casos detectados” de influenza, lo que no necesariamente significa que sea el estado con “mayor número de enfermos” de influenza. El propio gobernador sugirió al periodista Carlos Loret de Mola se hiciera una investigación periodística para conocer “como están haciendo en otros estados las pruebas y con que tipo de de pruebas le hacen”, ante la sospecha fundada de que en otras latitudes la desatención inicia desde el monitoreo ante la falta de laboratorios con pruebas inequívocas. El mismo Sabines ha responsabilizado a la dependencia federal de girar un boletín para que se dejen de hacer pruebas rápidas, por ser poco eficientes y certeras, a efecto de que bajen las notificaciones. “Eso si es preocupante. Yo voy a seguir reportando así lleguemos a 10 mil”, ha declarado a los medios
c) Al tiempo que se discutía la declaración del secretario Córdova Villalobos, se conoció de que Chiapas se ubicaba en el primer lugar nacional de generación de empleos –según cifras del Instituto Mexicano del Seguro Social–, gracias a la promoción de inversiones. Es decir que mientras empresas nacionales e internacionales le apostaban a crear empleos en Chiapas el secretario de salud emitía declaraciones que generaban incertidumbre. Recordemos que el presidente Calderón tiene su fibra sensible en la generación de empleo, que además de que fue su eslogan de campaña es una de los compromisos incumplidos por el mandatario panista que tiene conocimiento que tras las cancelaciones de eventos se sumaron la de algunos inversionistas en la entidad.
d) El debate creado por la declaración del secretario de salud, que mereció la participación del propio mandatario estatal en los noticiarios de la Ciudad de México dejó en claro a Córdova Villalobos lo inoportuno de su afirmación y al gobernador de Chiapas la necesidad concluir con el tema para no generar mayor incertidumbre que era lo que se pretendía evitar.
e) El secretario Córdova que ha declarado no saber porqué se deterioró la relación con el gobernador Sabines, debe tener en cuenta que en 2008 Chiapas recibió 2 millones 280 mil 170 turistas nacionales y 717 mil 882 extranjeros, y con la alerta del virus bajó 23.43 por ciento. Los chiapanecos que confiaban recuperarse en esta temporada terminaron padeciendo por la declaración del titular de salud.
Hoy el mandatario de Chiapas le ha dado vuelta a la hoja luego de un relevo en la Secretaría de Salud estatal. El nuevo secretario, James Gómez Montes, tiene la tarea inmediata de cuidar la implementación de medidas más enérgicas de vigilancia epidemiológica, atención a pacientes, promoción de la salud y regulación sanitaria. Incluso se tomarán medidas de distanciamiento social y se discute las condiciones que deberán garantizarse antes del regreso a clases.
Pero por si alguna duda quedaba del borrón y cuenta nueva, el gobernador Sabines fue enfático: la primera instrucción que le dio al nuevo titular de salud en el estado fue buscar una audiencia con el Secretario José Ángel Córdova Villalobos, para fortalecer la coordinación en el combate a la influenza en Chiapas y atender otras enfermedades del rezago y la pobreza.
El nuevo secretario Gómez Montes enfrenta así una dura tarea, en la que de inmediato deberá atender asuntos puramente administrativos, para dar mayor orden interior a la secretaría a su cargo y para transparentar el uso de recursos federales.

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Enrique :

Me apena no coincidir en esta ocasión contigo. Jamás se justifica que en aras de las divisas un estado ponga en peligro a sus connacionales. Ser diagnosticado con laboratorio es ser enfermo. Nadie puede preveer la evolución de cada paciente menos en este momento, a nosotros nos negaron el medicamento, y gracias al ISSSTE lo conseguimos, no esta a la venta. Muchos pacientes –y tú sabes personalmente que así es– enviados por nosotros pediatras, neumólogos, otorrinos, alergólogos calificados fueron rechazados burocráticamente para la toma del estudio y el tratamiento. Quien primero bajo la guardia fue el gobierno al minimizar desde un principio la epidemia, negando aun en desplegados su existencia. Yo he escrito tres pequeños comentarios y señalado que la amenaza continuaba cuando todo mundo creía que ya había pasado... la gente imito a sus autoridades. Quien tiene la obligación de cuidar la seguridad del pueblo es el gobierno. Y sin ser ave de mal agüero o catastrofista, falta el avance a la zona mas jodida del estado... donde hay carencia de todo y abundancia de males... y no es poesía.

Dr. Jesús Gilberto Gómez Maza 24/julio/2009

martes, 14 de julio de 2009

Despierto y ando

Enrique Alfaro

El amanecer trajo noticias de mí mismo. En el diario de mi sueños se agolparon los 42 años que me habitan y desperté sintiéndome menos joven toda una vida. Ya se que a mediados de cada mes de julio los años anidan en mi humanidad para que sepa de cierto que estoy envejeciendo, pero es inevitable esa nostalgia que llega con la claridad de las horas primeras. Amanecí, esa es la primera noticia –me digo– y luego me atrevo a levantarme y con un andar de Lázaro inicio el día.

miércoles, 1 de julio de 2009

El drama electoral

Enrique Alfaro / Columna Rumando

A pocos días de efectuarse la jornada electoral para elegir a diputados federales, los clase política (incluidos los partidos y las autoridades electorales) nos venden una realidad llena de complejos y síndromes.
El primer gran complejo lo revelan los partidos políticos que se comportan como maridos machos que gritan bravuconamente que a ellos “nadie los deja”, que “nadie puede dejar de quererlos así como así”, que “no van a permitir que se les abandone”.
Los dirigentes partidistas han montado en cólera y lanzan amenazas y descalificaciones en contra de quienes se atreven a insinuar que puede acabarse el amor partidista y la afinidad ideológica, por tanto desprecio y ultraje a sus votantes. “El afecto ciudadano solo puede ser nuestros y de nadie más”, concluyen provocadoramente.
Por otra parte, el síndrome de la mujer golpeada lo presentan los ciudadanos de buena fe y los interesados que aseguran que “nada se puede hacer más que seguirlos soportando” porque así son los partidos y “debemos acostumbrarnos a ellos”.
“No importa que siempre nos engañen, que no nos cumplan, que nos desprecien y malgasten nuestro dinero, porque nuestro destino es seguirles siendo fieles”, sostienen este tipo de votantes que mansamente ejercerá su voto con lágrimas de impotencia.
Por su parte las autoridades electorales, como oportunas consejeras matrimoniales, recomiendan: “A costado mucho construir esta relación, no debes de hacer nada que pueda ponerla en peligro. Entre más pronto te resignes a su maltrato, mejor entenderás que son lo menos peor”.
Y en un mar de justificativos y racionalizaciones se entregan masoquistamente a sostener una relación disfuncional que daña la salud de nuestra incipiente democracia.
Yo no deseo participar de este lastimoso drama electoral. Ni acepto los reclamos machistas de los partidos ni ser parte del síndrome de la mujer golpeada. No soy masoquista, ni me trago los consejos de tutores electorales que me dicen que no debo desperdiciar mi voto.
Creo sinceramente que las autoridades responsables de organizar los comicios federales deberían informar a los electores sobre el valor y la utilidad del voto a los partidos “emergentes” como delicadamente denominan a los partidos pequeños.
Por ejemplo: en el año 2003 cada uno de los votos que obtuvo el Partido de la Sociedad Nacionalista tuvo un costo de mil 410 pesos y no sirvieron para que alcanzara su registro. Ese negocio denominado PSN, sólo sirvió para que se enriqueciera impunemente la familia Riojas. Eso sí fue desperdiciar el voto y los impuestos de los mexicanos.
Hoy los partidos no están decididos a cambiar, pero nos piden que votemos por ellos para no afectar y deslegitimar la representatividad política, que ellos vienen deslegitimado desde hace tiempo. Eso es precisamente lo que quiero gritarles: que no me representan y que exijo cambiar las reglas del juego para que los ciudadanos seamos tomados en cuenta en la vida pública y electoral de este país que también es mío.
El cinismo partidista es tan grande que no son capaces –ni quieren– respetar la ley electoral que recientemente aprobaron para su beneficio. En el presente proceso ya encontraron todas las formas de violar el nuevo marco legal y luego salen a regañar a los ciudadanos que pretenden reclamarles con su voto.
No voy a desperdiciar mi voto; no se los voy a conceder por ningún motivo. Voy a anularlo para decirles, con todas sus palabras, que no me representan y que reclamo modificar las leyes e instituciones electorales para garantizar una mayor participación ciudadana en los procesos y en la representatividad política de la nación.

viernes, 26 de junio de 2009

Una anécdota de periodistas

¡Seco el elotazo para los directivos del Es!
Enrique Alfaro


Alfonso Grajales Burguete, hijo de don Gervasio, dirigía en los años noventa el diario popular Es!, entonces el periódico de mayor circulación en la capital. Poncho me había contratado para modernizar la publicación que dejaría de imprimirse en prensa plana para editarse en offset.
Para el nuevo diseño se compraron computadoras en las que se resolvía enteramente la producción de originales mecánicos. Yo, que ocupaba el pomposo cargo de jefe de producción, era principalmente el responsable del diseño. Sergio Emilio Espinosa fungía como subdirector y, en ausencia del director, resolvía la edición.
Una de tantas ocasiones, Sergio Emilio, Alfonso y yo nos encontramos al medio día en las instalaciones del Es!, para recoger ejemplares del día. Luego de una breve charla, Poncho nos miró maliciosamente y nos propuso continuar la plática en el bar “Doña Mechita”, con el único propósito de deleitarnos con unas botanitas acompañadas de cerveza fría. La proposición fue aceptada, pero advertimos que regresaríamos temprano de la tarde para iniciar la edición del día.
Instalados en “La Mechita”, las horas transcurrieron con rapidez. Sergio Emilio fue el primero en advertir que se retiraba para dirigirse a sus labores en el periódico. Alfonso lo convenció de permanecer un rato más para que nos retiráramos juntos. El segundo en insinuar que abandonaba la mesa para irse a trabajar fui yo. Nuevamente, Alfonso convenció de permanecer un rato más.
El atardecer llegó de prisa y el trío de comensales permanecían felices, cada vez más eufóricos. El mayor de todos, Sergio Emilio, recordó que la edición se estaba atrasando por lo que era buena hora para emprender la retirada. Alfonso Grajales, a quién apodaban El Coleto, molesto nos recordó que el era el dueño del Diario Popular y que “si se le pegaba la gana” no salía la edición del día siguiente. La orden del director era permanecer acompañándolo hasta la hora que él considerara conveniente. Sergio y yo, resignados, nos dispusimos a continuar la velada con más entrega. “Ni modos, el día de mañana no circula el Es!”, dijimos.
Como era de preverse, la noche fue larga y agónico el amanecer del día siguiente. Me despertó una llamada del subdirector, Sergio Emilio, para advertirme:
–Alfonso está muy enojado.
–¿Conmigo?,¿Con nosotros?, repuse penosamente.
–No, pero te puedo decir que la edición del Es! sí salió y ya está circulando.
–¿Cómo?,¿quién la hizo…?, balbucié.
Media hora después, nos encontrábamos nuevamente reunidos en las instalaciones del periódico, donde me enteré que los hijos de Alfonso, actuales directivos del diario, habían logrado resolver la edición en ausencia de nosotros.
Al leer la primera plana entendí de golpe la molestia de Alfonso. En la breve sección de “Espinacas por Popeye” se leía: Con esos director, subdirector y jefe de producción… pa´que pictes ¡Seco el elotazo!
En el propio periódico se había ventaneado a los directivos.



Ellos-otros-yo…
A Arit, ahora que tiene fruto

Estoy cierto que Dios ama a los locos
que entregan su amor sin medida
y sin condición
Que se enajenan por amor a otro, a otros

Estoy loco por esos otros que no existirían sin mí
porque siendo mi sangre, mi alma...
son distintos..
Porque cuando yo no esté
viviré en ellos,
por siempre...
Porque siendo mi fruto
deseo verlos desprenderse de mi
para dejar de ser yo… y ser lo mismo:
Ellos-otros-yo

Estoy loco por amor a esos otros
Por el futuro cierto que me espera con ellos
Porque no habrá arrepentimiento... No
Estoy loco, idiota, estúpido... estoy lúcido

Vivo el juicio de mi condena y la acepto...
Jamás habré de arrepentirme...
A mi lado, mis hijos y Dios

martes, 23 de junio de 2009

La batalla de mis huestes

Enrique Alfaro / Columna Rumando

Todos los días concibo la grandeza de Dios cuando me permite peinar suavemente a mis hijos. Inicio la mañana luchando contra la insurgencia de sus cabellos, donde se revela la fina herencia que les he dado. Alzados contra el gel, los gallitos permanecen retadores, estoicos, y me rindo ante la prisa de encaminarlos a la batalla cotidiana contra la ignorancia. No se si le han asestado alguna derrota, pero de todas maneras los mando a sostener las hostilidades contra el oscurantismo. Los veo regresar jadeantes, batidos, en retirada desordenada, pero con una sonrisa cómplice que me asegura que al día siguiente estarán en pie de guerra. Los fines de semana se suspende la beligerancia en el liceo y reinicia en territorio propio. Las huestes se revelan contra el tirano que se les impone por cinco días y se apoderan de todos los armamentos que tengan conexión eléctrica, a cable o Internet. Soy derrotado irremediablemente, pero conservo bajo mi resguardo el gel y el peine. Ya llegará el lunes y entonces tendré el mando absoluto.

* * * * *

Abducido y trepanado

Iluminan mi rostro más que el sol. Con frecuencia no me cabe la sonrisa en el semblante. Son cuatro personitas y habitan mi casa como fantasmas chocarreros que todo lo mueven, que todo lo reconfiguran, que todo lo cambian y si... que todo lo descomponen. Si les cobrara me deberían hasta sus anteriores reencarnaciones, pero yo sólo estoy rentando un pedacito de cobijo pues el hogar que ocupan es de ellos, con todo lo que me queda de vida. Sospecho que me tienen tomada la medida. Es más, me tienen trepanado y deambulo controlado desde el xbox o desde mi propia computadora. Estoy cayendo en cuenta que en mis sueños son cuatro los pequeños humanoides que me abducen. Hoy pondré doble pasador a mi recámara…

viernes, 19 de junio de 2009

La generación del hartazgo


Enrique Alfaro / Columna Rumando

Quienes observan con admiración el ánimo de esa nueva generación de jóvenes que mediante la Internet han puesto en la discusión nacional la anulación del voto como método de protesta contra los excesos de la actual partidocracia, advierten que podrían sufrir una grave frustración por la ingenuidad de creer que las cúpulas partidistas harán caso de un desahogo tan ruidoso como inútil.
En sentido contrario, cabe entonces advertir a la clase política mexicana de los peligros de condenar a millones de jóvenes a un desengaño civil de proporciones incalculables, que pondría inmediatamente en la mesa de discusión ya no los métodos legítimos para manifestar inconformidad, sino la viabilidad y utilidad misma de nuestra “democracia”.
Que se va a fortalecer al voto duro, se dice; que se va entregar más poder a los que se les pretende reclamar, se sostiene. Es posible. Pero nunca en la historia contemporánea de nuestro país el hartazgo había sido tan manifiesto. Nunca había ocupado tanto tiempo de nuestros analistas y tanto espacio en los medios de comunicación. Nunca una generación de jóvenes había coincidido de tal manera en su sentir sobre nuestro inoperante sistema de partidos. La propia lista de políticos que reconocen y tratan el tema con preocupación es larga.
Si al hartazgo se le responde con más cinismo, si los partidos anulan el reclamo, entonces nuestra clase política habrá cavado un abismo entre ella y la generación de mexicanos que intentan acercarse a las urnas para hacerse escuchar.
Sólo que estos jóvenes no son marginales como los que en décadas pasadas decidieron hacer la revolución. Esta nueva generación participa ya en una nueva revolución pero tecnológica, para asociarse, comunicarse y manifestarse sin fronteras internas y externas.
Ante la inmensa desventaja que representan los miles de spot que todos los días, a todas horas, los partidos nos recetan sin misericordia, los promotores del voto nulo se han impuesto desde sus casas, desde sus escuelas, desde el ciber, a través del Internet.
Esta ocasión los partidos podrían no hacerles caso, pero no los van a contener. Tendrían que detener no sólo el ánimo y talento, sino también la imaginación de quienes desean transformar su comunidad, su mundo, su propio universo. Yo apuesto por ellos.

jueves, 18 de junio de 2009

Tersura presidencial en Chiapas


Enrique Alfaro / Columna Rumando

Se pudiera juzgar crítica o positivamente. Pareciera una obviedad, una verdad de Perogrullo, pero son hechos concretos los que dan constancia de la buena relación construida entre Felipe de Jesús y Juan José. Efectivamente, la más reciente visita presidencial resultó más tersa que las anteriores en las que el buen estado de ánimo del mandatario federal impregnó el ambiente.
¿Qué circunstancias distintas existieron en relación con las anteriores visitas del Calderón Hinojosa? Una muy importante y evidente era que entonces el gobernador Sabines Guerrero aún cargaba el lastre heredado por Salazar Mendiguchía y eso tensaba el ambiente durante la estancia del ejecutivo federal.
Por ejemplo, recordemos que, a finales de 2008, el actual titular de la Órgano Superior de Fiscalización del Congreso del Estado, realizó fuertes declaraciones contra el entonces Secretario de Economía estatal, Mariano Herrán Salvatti, por el desaseo administrativo encontrado en la Fiscalía General del Estado, precisamente cuando el presidente Calderón se encontraba en territorio chiapaneco y el Estado Mayor Presidencial estaba al tanto de todo evento político o social que sucediera en la entidad.
El mensaje, para Calderón, su equipo de seguridad y Gobernación, era claro y contundente. Herrán Salvatti acumulaba acusaciones diversas relacionados no sólo con el manejo administrativo de las dependencias que había ocupado, sino también con cuestiones delicadas de seguridad nacional en la frontera sur, asunto que preocupaba y ocupaba a Juan José Sabines Guerrero.
Esta ocasión el gobernador del estado se encuentra libre de tutelas, herencias y proyectos transexenales. Hoy Juan Sabines tiene todos los hilos de la gobernabilidad en Chiapas.
Por su parte, Felipe Calderón visita una entidad que el Partido de la Revolución Democrática se adjudica, pero que es gobernada por político que trabaja sin dificultades con el gobierno federal panista.
Chiapas, además, pese a su condición de frontera, no tiene los graves problemas de seguridad como los que se viven en el otro extremo del país. Las cuerpos policiacos se han depurado desde el cambio de estafeta en el gobierno estatal.
Las campañas electorales transcurren sin asomos de intrusión de la delincuencia organizada, como en el estado de Michoacán y sin graves conflictos entre el gobernante y los grupos políticos de los exgobernadores como en Zacatecas.
Todo lo anterior no pasa desapercibido para la Presidencia de la República. De ahí, el buen humor de Felipe de Jesús en territorio chiapaneco, donde, previo a su visita, AMLO perdió un candidato que renunció argumentando falta de apoyo de los partidos Convergencia y del Trabajo y donde el hermano de López Obrador no pareciera levantar en su campaña.

* * * * * *

En la columna Sin Embages de Juan José Fierros, de ayer, se puede leer: …”el presidente de la Junta de Coordinación Política, Ángel Córdova Toledo, al expresar su opinión respecto al tema del voto nulo, dijo que es respetuoso de la expresión ciudadana, sobre todo cuando esa expresión viene de una clase pensante como la intelectual y empresarial, subrayó que el Instituto Federal Electoral, los partidos políticos y candidatos deben realizar una gran tarea de promoción del voto entre la ciudadanía para contrarrestar la anulación del sufragio, sobre todo porque en las últimas elecciones ha crecido el abstencionismo. El legislador agregó que urge una reforma electoral a fondo donde se comprometa a los candidatos a dar cumplimiento a sus compromisos de campaña, como la propuesta hecha por el empresario Alejandro Martí para que los aspirantes a una curul firmen sus compromisos ante Notario Público”… A una declaración así no hay nada que criticarle. Es un posicionamiento válido, sin descalificaciones, que propone algo en lo que estamos de acuerdo: que los candidatos se obliguen a cumplir sus compromisos.

miércoles, 17 de junio de 2009

AMLO y el descrédito democratizado

Enrique Alfaro / Columna Rumando

Andrés Manuel López Obrador pareciera condenado a ser su propia víctima. Si alguien contribuyó en la actualidad al descrédito de las instituciones, de los partidos y de la clase política mexicana, es él. Si alguien descalificó a las autoridades electorales, a la actual dirigencia perredista, e incluso a la mayoría de los candidatos solferinos en pleno proceso electoral, es él. Si alguien ha mantenido una actitud de crítica ácida, sin concesiones, a las expresiones que no coinciden con su movimiento de salvación, es él. Hasta los anulistas han tenido su ración de descalificaciones de AMLO al ser señalados como instrumentos de la “mafia” y la ultraderecha. Y lo que siembra, se cosecha.
En nuestro país no sólo se ha democratizado la pobreza y la inseguridad, sino también el descrédito. El hartazgo ciudadano es el mejor síntoma de que los políticos, todos, han fallado. Hoy, los puristas defensores de la estabilidad y la democracia lanzan graves advertencias sobre el desencanto civil, sin señalar que esta circunstancia no es una nueva causa sino la consecuencia llana del quehacer de nuestra clase política.
El mar del descrédito inunda todos los recovecos de la política partidista y alcanza, inclusive, al propio frente lopezobradorista, que empieza a resentir los daños. En Chiapas, uno de los candidatos cercanos a Andrés Manuel tiró la toalla al renunciar a la candidatura a diputado y de plano anunció que se sumaba a la campaña a favor de anular los votos para protestar contra la partidocracia. Por supuesto, una pirueta de tal dificultad sólo la intenta un político de viejo cuño, en la mejor y admirable exhibición de oportunismo.
Pero lo más grave para AMLO pareciera surgir del caso Brugada en la delegación Iztapalapa. Es difícil no sorprenderse por la estrategia del tabasqueño anunciada como un hecho y que no se consultó con ninguno de los legalmente interesados. Se pide votar ahora por un candidato petista que si gana no gobernaría pues renunciaría para que el jefe de gobierno perredista, a solicitud de un tercero que no tiene interés jurídico en el caso, proponga a la ex candidata que perdió su candidatura a la delegación mencionada por el PRD, para que asuma el poder en Iztapalapa, luego de que la asamblea de representantes del DF, de previsible mayoría perredista, apruebe obedientemente la propuesta hecha por Ebrard, a instrucción del Peje.
Sinceramente no creo que esto fortalezca la confianza de los ciudadanos en las elecciones y los partidos, si se les llama a votar por un candidato de un partido que de ganar no va a gobernar pues, vía legislativa, se le entregaría el poder a otra persona que no participó en las elecciones, pues su propio partido contendió con otra candidata.
Esta estrategia es legal, pero dibuja de manera exacta y precisa el exceso grosero del reparto de poder que los partidos se han adjudicado y del que AMLO hecha mano para ganar espacios, a como de lugar, para su causa. Y luego algunos académicos y articulistas afirman que no hay razones para creer que todos los partidos y candidatos son igual, que es una exageración inventada por mentes ociosas.
Insisto. Que un partido, la jefatura de gobierno y la asamblea legislativa del DF, participen en una maniobra legal propuesta por un líder carismático para que finalmente se adjudique el poder a una militante de una facción de otro partido que, a su vez, postuló a otra candidata, es una invitación al descrédito en el que se regodea nuestra clase política, incluido AMLO.


Nuevas patrullas

miércoles, 10 de junio de 2009

Dos breves historias dos

Enrique Alfaro

La fama
Él escribió un libro que fue enteramente sugerido por su compañera. El texto resultó seriamente modificado por el responsable de la edición y ampliamente mejorado por el corrector de estilo. El editor, finalmente, modificó el título. El crítico alabó, sin saberlo, las partes influidas, modificadas, corregidas e incluso la pertinencia del título. Ahora, el autor es un escritor famoso.

Exorcismo de las ideas
Escribió un libro para dejar de pensar en lo que odiaba. Al concluir, su mente quedó en blanco.

martes, 9 de junio de 2009

¡No a los acólitos crispados!

Enrique Alfaro / Columna Rumando

Quienes critican agresivamente el llamado al abstencionismo activo, pasan por alto que hoy gracias a este heterogéneo movimiento civil se discuten valiosas mecanismos para lograr una mayor representatividad de los ciudadanos en los órganos de gobierno, más allá de la partidocracia, mediocracia y partidofobia.
La clase política mexicana ya mostró preocupación ante la proliferación y profundización de la discusión sobre su ineficiencia y poca representatividad. La corriente anulista ha conseguido se sostenga una amplia e imaginativa discusión sobre la mejor manera en que la ciudadanía debe canalizar su hartazgo y eso representa un triunfo desde ahora.
Muchos de los que advierten intereses mezquinos y aviesos detrás de esta polémica desearían que fuera una discusión crispada entre acólitos a favor y en contra del sistema y las instituciones. Por el contrario, la gran mayoría de los participantes que abordan esta propuesta ciudadana actúan de manera responsable. Los beneficios y perjuicios de toda proposición son parte obligada del análisis.
El peso de algunas personalidades que apoyan decididamente las acciones que contribuyan a reconfigurar nuestra democracia disfuncional, causan un doble efecto:
a) permiten mantener la seriedad y altura del tema y sus alcances, desde distintas ópticas que apoyan o critican objetivamente.
b) Y provocan descalificaciones interesadas de quienes se asumen salvadores de las instituciones ó exorcistas del diablo del hartazgo.
Quienes creemos saludable continuar abordando el tema de la falta de representatividad y legitimidad de los partidos políticos, de la ineficiencia y corrupción de la clase política mexicana, debemos ser cuidadosos de mantener los propósitos en claro, teniendo presentes los intereses oportunistas de los poderes fácticos del país.

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Horizonte político / Excelsior / 08-Jun-2009
José A. Crespo
Masoquismo electoral


Mientras el abstencionismo refleja inconformidad, desmovilización y hastío, el voto nulo implica deseo de expresarse, de hacer visible la inconformidad, de presionar al sistema de partidos para que se abra y democratice. Con todo, un argumento muy persuasivo y recurrente de quienes promueven el voto partidista (es decir, por alguno de los partidos registrados, nos gusten o no) es que no será eficaz. En primer lugar, dicen, porque la Cámara baja de cualquier manera se instalará con sus 500 diputados. ¡Pues qué mejor! Al menos en lo que a mí respecta, lejos estoy de pretender que no se instale dicha Legislatura, la cual espero sea lo suficientemente perceptiva para entender el descontento ciudadano y la actual crisis de representación política, y actúe en consecuencia con el fin de superarla. Pero también creo que, para que eso suceda, debe enviárseles un claro mensaje de inconformidad (que no se potencia con la abstención ni con el voto partidista). Y de ahí el siguiente argumento contra la eficacia del anulismo: los partidos —nos dicen los sufragistas pro partido— son cerrados, cínicos, autistas e impermeables y desdeñosos de los mensajes y reclamos de la ciudadanía, pues se hallan concentrados en su respectivo interés y en su rebatinga por el poder. En efecto, casi todos pensamos algo semejante de los partidos. Según la última encuesta de Gobernación (de 2008), sólo 4% tiene plena confianza en los partidos y apenas 10% cree que los congresistas legislan pensando en sus representados.
Pero, de esa premisa, los promotores del voto partidista pasan a la conclusión de que más vale ir a la urna y votar por quien uno quiera (aunque no se quiera a ninguno). Extraño silogismo. Si asumo que los partidos, de manera irremediable, son ciegos y sordos a los electores, lo más lógico sería la abstención en lugar de votar por alguno de semejantes autistas. Por eso mismo, muchos de quienes abrigan esa mala imagen de los partidos tienden de plano a abstenerse como una forma de desesperanzado rechazo o de una como claudicación al juego partidista-electoral. Escribe, por ejemplo, Joel Ortega, histórico militante de la izquierda: “Si uno va el 5 de julio a las urnas, aunque anule el voto… termina haciéndose cómplice de todo un sistema de simulación… No puede haber medias tintas. O la gente manda a volar a la partidocracia, utilizando la poderosa arma del desdén a su simulación (la abstención) o vamos como borreguitos a legitimar una partidocracia decadente” (Milenio, 30/V/09)…

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Anudemos el voto / Excelsior / 08-Jun-2009
Agustín Basave


No es cierto que los partidos estén desvinculados de la sociedad: son su producto. Algunos de los nuestros premian o solapan políticos corruptos porque el hacerlo no les acarrea un castigo en las urnas. En cambio, los de las democracias maduras afrontan consecuencias políticas, si no legales, cuando se destapa alguna cloaca y hay sospechas fundadas de la corrupción de alguno de sus militantes. Si no va a la cárcel, su carrera se trunca. Se le remueve de su puesto en el gobierno o en la dirigencia de su organización política y no se le vuelve a postular a un cargo de elección popular. La decisión no se toma necesariamente por un prurito ético sino por conveniencia: el votante pasa facturas. Claro, eso ocurre en el primer mundo, donde la excepción italiana confirma la regla europea, o gringa o canadiense o australiana o japonesa. En México no. Aquí hay muchos personajes impresentables que siguen siendo presentados. Pueden hacerlo porque el electorado lo tolera.
Una irritada opinión pública deturpa cotidianamente a los partidos. Existen dos tipos de irritaciones: la de quienes no se sienten representados por ninguno y los rechazan a todos por sus corruptelas y la de quienes quieren un nuevo sistema político o partidista. Los medios electrónicos difunden profusamente ambas en su afán de revertir la reciente reforma electoral, que con la prohibición de comprar tiempos para propaganda les hizo perder mucho dinero y un poco de poder. Los medios no crearon la indignación social, ciertamente, pero la alientan y la esparcen. Y magnifican los defectos de la reforma. Las voces que por convicción protestan contra lo que consideran una limitación a la libertad de expresión, o contra lo que juzgan censura, caen como lluvia de hastío en la tierra fértil de una ciudadanía predispuesta contra nuestra carísima partidocracia.
Esa combinación de búsqueda de representatividad y reformismo está resultando fecunda. El resultado es una serie de manifestaciones de inconformidad que coinciden, en su mayoría, en la idea de anular el voto. La lógica es correcta: hay que mostrar a los partidos que estamos decepcionados de ellos. Hay que ir a la casilla el 5 de julio y dejar en blanco o cruzar toda la boleta para que un alud de votos nulos mande el mensaje. El problema es que nuestro sistema electoral no es absoluto sino relativo —se basa en los porcentajes de votación y no en la cantidad de votos— y no penaliza el abstencionismo. Un ejemplo: si en un distrito hubiera 100 mil votantes registrados y 99 mil 994 anularan su sufragio pero tres votaran por el PRI, dos por el PAN y uno por el PRD, el candidato priista sería diputado con todas las de la ley y cada uno de los partidos abonaría a la misma cantidad de diputaciones plurinominales y acabaría recibiendo el mismo dinero en prerrogativas que si el resultado hubiera sido 50 mil votos para el PRI, 33 mil 333 para el PAN, 16 mil 666 para el PRD y una abstención. Aunque a mi juicio debería haberlo, nada hay en el Cofipe que supedite la validez de la elección a un nivel mínimo de participación o que les quite a los partidos representación o recursos por una baja afluencia de electores…

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La marejada abstencionista
Día con día / Milenio
Héctor Aguilar Camín


La ola abstencionista toma rumbo de marejada y empieza a preocupar a las autoridades, a los partidos y al IFE, que arranca esta semana foros para debatir, en realidad para combatir, la idea de la abstención en julio.
Ya eso está bien: que los autores de la reforma electoral pasada y sus beneficiarios tomen nota de que algo serio se desarregló con ella en el corazón mismo de la confianza ciudadana.
Distintos observadores ven en la marejada una típica equivocación de medios y fines: los abstencionistas darán el poder a quienes menos quieren dárselo, a los candidatos y partidos con mayor posibilidad de movilizar su voto duro, en una contienda que, dada la abstención, se parecerá más al acarreo y el clientelismo de viejo cuño que a la fiesta democrática de electores libres.
Creo que la ola abstencionista podría ser constructiva, y hasta catártica, si adquiere banderas y encuentra la forma de ponerlas en la agenda nacional.
Una manera de hacer esto sería que los distintos focos de promoción abstencionista escogieran consignas precisas, de preferencia no más de tres, y diseñen un mecanismo para hacerlas visibles el día de la elección.
Tres consignas podrían ser: 1.Terminar con las candidaturas plurinominales, 2. Instaurar la reelección, 3. Establecer candidaturas independientes.
Respecto del mecanismo para hacerlas visibles, pienso que pudiera emitirse por internet una convocatoria para que el mismo día de la elección se reúnan físicamente, en los puntos canónicos de cada ciudad, los ciudadanos abstencionistas, con sus pancartas exigiendo lo que exigen.
Es probable que esos mítines horizontales, hechos en cada ciudad a partir de la simple concurrencia ciudadana, se vuelvan la noticia del día de la elección, y establezcan así, en los medios, el principio de una agenda legislativa para los políticos electos ese día.
Si todo esto sucediera, el abstencionismo activo adquiriría la forma de una demanda política clara y tendría una expresión física en calles y plazas, una presencia tangible que pudiera resultar abrumadora, aun si no son muchos los que se reúnen en cada lugar. Serán una multitud sumada plaza por plaza.
A los mítines podrían acudir también los no abstencionistas, los ciudadanos que creen su deber votar o que juzgan ingenua y aun peligrosa esa práctica, pero comparten las demandas de los abstencionistas y su mensaje de fondo: quitarle poder a los partidos y darle poder a los votantes.

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Aspirar a más
Denise Dresser

¿Usted sabe quién es su diputado? ¿Sabe cómo votó durante su paso por el Congreso? ¿Sabe cuántas veces viajó al extranjero y a dónde? ¿Sabe qué iniciativas legislativas presentó? ¿Sabe cómo ha gastado el dinero público que usted le entregó a través de los impuestos? Es probable que usted no sepa todo eso y quisiera sugerir por qué: el sistema político/electoral no fue construido para representar a personas como usted o como yo. Fue erigido para asegurar la rotación de élites, pero no para asegurar la representación de ciudadanos. Fue creado para fomentar la competencia entre los partidos, pero no para obligarlos a rendir cuentas. Fue instituido para fomentar la repartición del poder, pero no para garantizar su representatividad. Y quizás por eso hoy hay tantos mexicanos insatisfechos, descontentos, descorazonados, que no saben por quién votar o si lo harán siquiera. Quizás por eso, como lo revela una encuesta reciente realizada por la Secretaría de Gobernación, sólo 4% de la población confía en los partidos y sólo 10% piensa que los legisladores legislan en favor de sus representados. La población mira a los partidos y ve allí una historia de priización, de complicidades, de organizaciones que dijeron enarbolar algo distinto para después actuar igual. Ve a partidos con algunas diferencias en cuanto a lo que ofrecen, pero con demasiadas similitudes en cuanto a como se comportan. Ve pluralismo en la oferta política, pero mimetismo en el desempeño gubernamental. Ve a partidos corruptos, partidos que se niegan a rendir cuentas, partidos que se rehúsan a reducir gastos, partidos que hacen promesas para después ignorarlas, partidos que en lugar de combatir la impunidad, perpetúan sus peores prácticas. Allí está el PRI montado sobre el corporativismo corrupto y vanagloriándose por ello. O el PAN que prometió ser el partido de los ciudadanos, pero acabó cortejando a Valdemar Gutiérrez, líder atávico del sindicato del IMSS. O el Partido Verde, única opción “ecologista” del planeta que apoya la pena de muerte mientras se vende al mejor postor y financia la farándula del “Niño Verde”. O el PRD, enlodado aún por el “cochinero” de su elección interna y que no logra remontar las divisiones internas producto de su relación de amor-odio con Andrés Manuel López Obrador. O el PT o Convergencia, saltando de alianza en alianza para ver cómo aterrizan mejor. Otorgándose salarios altos, fiesta fastuosas, aguinaldos amplios, viáticos inmensos, exenciones amplias, cónclaves en las mejores playas. Partidos cerca del botín que se reparten, y lejos de la ciudadanía; cerca de los privilegios que quieren preservar y lejos de los incentivos para sacrificarlos. Y ante eso se nos dice que debemos votar por alguno de ellos porque si no, “afectaríamos la legitimidad de la representación política”, cuando en realidad esa representación sólo existe de manera trunca y parcial. Y se nos dice que el sistema de partidos funciona “razonablemente bien”, cuando en realidad funciona muy bien para la clase política, pero muy mal para la ciudadanía. Y se nos dice que el sufragio por alguna de las opciones existentes fomentará el cambio, cuando en realidad sólo preservará el statu quo. Y se nos dice que si anulamos el voto estaríamos desacreditando a las instituciones, cuando en realidad han logrado hacerlo y sin nuestra ayuda. Y se nos dice que debemos buscar verdaderos mecanismos de exigencia para demandar que la clase política se comporte de mejor manera, cuando en realidad no existen. Y se nos dice que anular el voto sería una “táctica ineficaz”, pero nadie propone una alternativa mejor para presionar a políticos -por supuesto- satisfechos con su situación…

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Carlos Loret de Mola
Historias de reportero / El Universal
09 de junio de 2009


Los huérfanos
El voto en blanco ya es un shock al sistema de partidos


Están realmente preocupados. El voto nulo genera reuniones del más alto nivel en IFE, partidos y gobierno. Les alarma la seducción de tachar la boleta como expresión del fracaso de la alternancia: ciudadanos que, habiendo visto a todos los partidos, concluyen que sus diferencias no se notan al gobernar y, al contrario, se igualan en impunidad, ineficacia, corrupción e incumplimiento.
Hay connotadas voces en contra. Critican que no se pueden contar, que no se sabrá exactamente cuántos votos se anularon, pero no miran que el peso no es sólo de número sino de influencia. Comparando el 3% de votos nulos y por candidatos no registrados en 2003 con los que se sumen ahora, se podrá hacer una deducción, pero me sorprendería que llegaran a 6%. Pero son votos que suenan mucho: son el tema de moda en la política, se han ganado espacios en los medios, el IFE los quiere bloquear, los partidos los condenan y no le gustan al gobierno.
Dicen que es el voto inútil. Como si los sufragios anteriores, que han conducido al estado de cosas vigente, hubiesen sido muy útiles. El voto en blanco ya es un shock al sistema de partidos. Y cuidado con los que se lo quieran apropiar presumiéndose como ciudadanos modelo porque el chiste de esta corriente es que no está organizada, es caótica, reactiva, no persigue postulado concreto, no respalda manifiestos ni lleva carga ideológica. Es de izquierda, de derecha y de centro. Esa es su virtud, no su defecto. Que es genuina. Que encuentra vasos comunicantes entre quienes piensan distinto, pero que se unen al sentirse huérfanos de siglas, no representados por ninguna de las opciones. No busca desechar la democracia poniendo como pretexto su mala aplicación por estos partidos, sino emplearla de modo poco ortodoxo para manifestarse. No es no votar; es votar, pero por nadie.
Auguran que no tendrá consecuencias. Eso está por verse. ¿No habrá líder, partido, gobierno interesado en ganarse unos puntos porcentuales de respaldo retomando exigencias que convergen en el hartazgo del voto anulado (reelección de legisladores, rendición de cuentas, sistema de justicia eficaz, candidaturas ciudadanas, revocación de mandato, libertad de expresión)? ¿No habrá quien se apunte a abanderar una causa ciudadana aunque sea por puro interés político?
Advierten que otros decidirán por nosotros. ¿Y votando por un partido se va a terminar eso, que viene siendo práctica desde hace décadas en elecciones sucias y limpias? ¿Vamos a seguir creyendo que con el mismo método la política va a mejorar, sin sacudidas de por medio?
Votar nulo no es desacreditar la política, es sofisticarla. No es tachar de un plumazo el sistema de partidos, es exigir mejores. No es desaparecer a los políticos, sino obligarlos a tener representatividad real. Me parece más democrático que el penoso ejercicio del que ya se habrán cansado algunos: tener que escoger, elección a elección, quién es el menos peor.
SACIAMORBOS
Que se preocupen mejor por el 60% que no cree en nada ni en nadie.

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Exhortan clérigos de Chiapas a votar
Elio Henríquez, corresponsal de La Jornada

San Cristóbal de Las Casas, Chis. En conferencia de prensa, el arzobispo de Tuxtla Gutiérrez, Luis Mendoza Corzo; el obispo de San Cristóbal de las Casas, Felipe Arizmendi Esquivel, y el presbítero Carlos Lomelí, de la diócesis de Tapachula, junto con sus auxiliares y los dirigentes cristianos Elba Hernández Rodríguez, Ernesto Martín Guerrero y Miguel Ceballos Hernández –todos miembros del Consejo Interreligioso–, pidieron a los ciudadanos participar en las elecciones e incluso anular su voto si lo desean, pero no abstenerse, pues el sistema político mexicano necesita avanzar y quedarse al margen es dejar que unos pocos decidan.

jueves, 4 de junio de 2009

Despreocupado




El panismo y la mística del voto

Enrique Alfaro / Columna Rumando

Ningún otro partido como Acción Nacional fundó su doctrina en la defensa acérrima del voto ciudadano, libre y efectivo. Sin embargo, los dos primeros gobiernos panistas en la presidencia de la República pasarán a la historia por convertir el voto de los mexicanos en desilusión y hartazgo.
Vicente Fox, como ningún otro mandatario, logró acabar con la “esperanza del cambio” luego de ser electo presidente. Su frivolidad e incultura llegó a extremos groseros y ofensivos. Su aventura ranchera terminó donde no debería haber salido.
Al final del gobierno foxista los mexicanos desilusionados enfrentamos una elección polarizada, que se definió por medio punto de diferencia, circunstancia que alimentó la desconfianza de millones de mexicanos en la pulcritud de los procesos electorales y de las autoridades encargadas de organizarlas.
Felipe Calderón llegó profundamente cuestionado a la presidencia de la República. Desde que asumió el poder emprendió una campaña contra el narcotráfico, en medio de una crisis económica internacional agravada en lo local por la aparición de la influenza humana. Pese a la gravedad de la situación financiera del país, en pleno desarrollo de la elección nacional intermedia, predomina en el debate partidista el tema de la seguridad, la delincuencia organizada y su relación con la clase política.
Es innegable los efectos electorales de los últimos operativos de la policía federal y el ejército. La campaña presidencial contra la delincuencia va en sintonía, tomada de la mano, con la campaña publicitaria panista que espera que el apoyo ciudadano a Calderón se traduzca en votos para ellos, lo que es bastante posible.
Empero, también es cierto que la población ve con azoro la detención de autoridades priístas, panistas y perredistas, relacionadas con el narcotráfico. Este es el otra lado de la moneda. Si los mexicanos estábamos decepcionados de los gobiernos priístas y del gobierno del cambio ¿qué nos queda ahora ante un escenario en el que se demuestra a diario que la clase política, indistintamente de su color partidista, se cae a pedazos ante su propia corrupción? Nos queda el hartazgo.
No es gratuito entonces que millones de mexicanos que no se siente representados por los partidos políticos ahora estén pensando en qué hacer con su voto. Al abstencionismo tradicional y a los votos nulos por ignorancia, habrá que agregar los votos del hastío.
Nunca como hoy se había discutido tan abierta y ampliamente la posibilidad de acudir a las urnas a anular el voto como una manera de protestar contra la partidocracia mexicana. Y todo esto gracias a los dos últimos gobiernos panistas, emanados del partido de la protesta civil en defensa del sufragio.
¿Existirá aún aquella militancia panista mística del voto, de las huelgas de hambre, de las marchas, de la desobediencia civil para defender el valor del sufragio? ¿Qué pensarán de la desilusión provocada por Fox y del hartazgo promovido por Calderón?
¿Defenderán ahora la participación ciudadana responsable, que acudirá a las urnas a ejercer su derecho a votar y al mismo tiempo manifestará su insatisfacción por los candidatos promovidos por los partidos políticos?
¿Dónde estarán ahora los místicos del voto, del valor del sufragio?

miércoles, 27 de mayo de 2009

El arenillero de don Piedra

jueves, 21 de mayo de 2009

miércoles, 20 de mayo de 2009

A propósito de la ley contra el narcomenudeo



¿Tributo o sacrificio a la salud?

lunes, 18 de mayo de 2009

Política escatológica




viernes, 1 de mayo de 2009


miércoles, 29 de abril de 2009

Esee mi condecoradooo...


Mi amigo El Pacho


El bolo más sobrio de Chiapas

martes, 28 de abril de 2009

Sin papeles


miércoles, 22 de abril de 2009

Fiesta Brava: ¿De que lado está la bestia?

jueves, 16 de abril de 2009

Asunto interno


miércoles, 15 de abril de 2009

Desmejorados


miércoles, 1 de abril de 2009

Real política: Un escenario competido favorece a los gobernadores

Enrique Alfaro / Columna Rumando

Medios nacionales dieron a conocer encuestas recientes en las que se registra un notable descenso de las preferencias electorales del Partido Revolucionario Institucional, lo que ubica a este instituto político en empate técnico con el Partido Acción Nacional, de cara a la elección intermedia en la que habrán de elegirse a quienes conformaran la nueva legislatura de la Cámara Federal de Diputados.
De mantenerse la tendencia, la competencia se concentraría entre el PRI y el PAN, en detrimento del Partido de la Revolución Democrática, pero sobre todo en quebranto del movimiento de Andrés Manuel López Obrador.
Ciertamente faltan aún tres largos meses para llegar a la jornada electoral y las campañas electorales, de manera formal, aún están por empezar. Sin embargo, podemos atisbar un escenario altamente competido entre los candidatos del tricolor y los albiazules.
Atrás parecen quedar las encuestas enteramente favorables a los candidatos del PRI que celebraban estar en la antesala de su regreso al poder. Si hace un mes se hubieran celebrado las elecciones ningún poder fáctico, ninguna intervención de la presidencia de la República ó campaña negativa del PAN habrían podido detener el triunfo contundente del los priístas. Pero ese escenario parece haber sido superado.
Ahora la tendencia permite avizorar una elección competida distrito por distrito, voto por voto. Este contexto, en mi consideración, es el más favorable para los ejecutivos de las entidades federativas, quienes se han constituido en los nuevos líderes y caciques de los partidos políticos. Lo aceptemos o no, los gobernadores son los nuevos y verdaderos actores del escenario político nacional.


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Según establece el calendario electoral fue superada la etapa de precampañas y los partidos han confirmado sus candidaturas por distritos de mayoría e, incluso, por listados de representación nacional. En este periodo los gobernadores de los distintos partidos promovieron a sus alfiles o intentaron bloquear candidaturas que no le eran gratas. Las direcciones nacionales favorecieron o se enfrentaron a los designios de los gobernantes. Algunos lograron sus propósitos, otros se quedaron a rumiar momentáneamente su derrota. No existen suficientes candidaturas para darles gusto a todos los ejecutivos estatales que, como buenos animales políticos, defienden el derecho a decidir sobre lo que consideran su territorio, su coto.
Contra sus propias dirigencias, contra los grupos que ya se construyen alrededor de los precandidatos a la presidencia de la república, contra los exgobernadores y enemigos políticos, los mandatarios estatales enfrentaron los procesos de elección de los candidatos a diputados, pero no se limitaron al campo de influencia de su militancia política.
En México, la real política demuestra que los gobernantes no tienen empacho en influir en las designaciones de todos los institutos políticos. Por ejemplo, no existe castigo ni limitante para los políticos “chapulines” que buscan hacerse de candidaturas sin importar los colores partidistas porque cuentan con la “bendición oficial” de tal o cual político importante.

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Los asesores recomiendan “no poner todos los huevos en una canasta”, lección que acepta gustosa nuestra clase política. Al final de la selección de candidatos, nuestros gobernantes darwinianos deciden por su selección natural pluripartidista, que depende de muchas circunstancias políticas en las que se toma en cuenta desde simples venganzas políticas hasta “quedar bien” con el presidente en turno.
Es difícil cambiar el resultado de una elección que esta definida de antemano por una marcada preferencia electoral a favor de un partido, por lo que una elección muy competida permite que los gobernantes de los estados puedan cargar la suerte y definir el resultado.

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“El gobernador siempre gana” me sostenía sonriente un amigo cercano a Pablo Salazar cuando yo sugería que los triunfos de candidatos del PRI le significaban una derrota.
Pablo –me explicaba– mantiene contratada una empresa profesional que cada semana le entrega encuestas que revelan como se van definiendo las preferencias del electorado por los candidatos. “Si su gallo, independientemente del partido por el que vaya, se mantiene bien posicionado, le mete el hombro y garantiza su triunfo”.
Otro escenario era: “Si avanzada la campaña su candidato no tiene posibilidades de ganar, entonces llama al que encabeza las preferencias, le ofrece apoyo y le garantiza su triunfo. De esta manera terminan creyendo que su éxito se debe al gobernador y quedan comprometidos con el, sin importar que sean de un partido contrario”.
Y más: “En el caso de un distrito de la costa, el candidato panista de Pablo no tenía posibilidades de ganar el distrito debido a que los aspirantes a alcaldes por ese mismo partido iban a perder en la competencia municipal. Entonces el gobernador lo llamó, le mostró los resultados de las encuestas, lo instruyó y lo regresó a ganar.
“Platica con los candidatos a alcaldes del PRI, ofréceles mi apoyo a través tuyo. Consigue que promuevan el voto cruzado. Es la única manera de que ganes”.
Y ciertamente, ganó. Para los perspicaces resultó “curioso” que todos los candidatos a alcaldes panistas perdieron en ese distrito, excepto el candidato pablista a diputado. La instrucción había sido cumplida a cabalidad, teniendo información privilegiada y el “calor de palacio”.

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Insisto, en un escenario de competencia reñida, los gobernadores se constituyen, en gran medida, en la balanza que decide. La fidelidad partidista, ideológica, queda supeditada a la coyuntura política. Hay quienes prefieren quedar bien con el Presidente de la República antes que con su partido. Son cosas de la real política, donde lo inimaginable es posible.

jueves, 19 de marzo de 2009

Los socios de AMLO



Enrique Alfaro / Columna Rumando

Es cuestión de tiempo para que Andrés Manuel López Obrador se de cuenta de que no podrá contener más el oportunismo político del que se ha rodeado. Sus principales socios políticos, los partidos del Trabajo y Convergencia, mantienen su alianza con AMLO en tanto les es redituable en votos que se traducen en jugosas prerrogativas financieras, pero nada más.

Contra lo que sostiene López Obrador, no existe un compromiso ideológico, de honestidad política, de compromiso con los más necesitados, por parte de la dirigencia del Partido del Trabajo y Convergencia. Existe solamente un calculo frío, del beneficio grupal que obtendrán de los votos que pueda arrastrar a favor de ellos el mermado movimiento del Peje.

Mientras en su discurso incendiario Andrés Manuel ha denunciado que los partido Acción Nacional y Revolucionario Institucional son “la misma mafia”, en los hechos sus socios hacen alianzas con el ex partido de Estado y el actual partido oficial.

El Partido del Trabajo se resiste a romper la alianza estatal que mantiene con el PRI en el estado de Nuevo León, pese a la tardía condena e intervención del AMLO. Desde antes de firmar el convenio con el tricolor, los petistas sabían de la oposición de López Obrador al respecto, pero apostaron por “medirle al agua a los camotes” y demostrarle al “legítimo” que no son incondicionales y sí capaces de meter cuantos goles puedan en la cancha lopezobradorista.



En las elecciones estatales para alcaldes y diputados, la mescolanza alcanza grados inverosímiles. Los partidos del Trabajo y Convergencia hacen alianzas lo mismo con el Partido de la Revolución Democrática que con el Partido Revolucionario Institucional.

En el caso del PRD, se ha llegado a extremos vergonzosos. En Guanajuato, el PRD va aliado al PRI en varios municipios y en el estado de Jalisco, en el municipio de La Huerta, con el Partido Acción Nacional. Imagino reunidos a Jesús Ortega y a Germán Martínez, tomados de la mano en apoyo a su candidato común a la alcaldía.

Evidentemente, los partidos alrededor de AMLO están demostrando su verdadera cara: la de franquicias oportunistas. Mientras a nivel nacional se atacan y desgarran las vestiduras tras falsas definiciones ideológicas, a nivel estatal y municipal se asocian, se coluden.

De continuar esta tendencia de los socios pejistas resultarán falsas las expectativas de una numerosa fracción pluripartidista en el Congreso federal incondicional a López Obrador. Los diputados petistas y convergentes que resulten electos pudieran guardar una lealtad frágil a AMLO lo que equivaldría a no tenerla. Y los candidatos perredistas apoyados por López Obrador pudieran ser víctimas electorales de este juego de apoyo lopezobradorista al PT y Convergencia, como la población aprecia en los spot radiofónicos y televisivos.

Mientras Andrés Manuel ofrece un movimiento social comprometido y honesto contra “la mafia” bipartidista que nos gobierna, los partidos que la respaldan se cotizan, se asocian, se coaligan con el PRI y el PAN. ¿Llegará AMLO a una nueva candidatura presidencial con estos socios?

martes, 17 de marzo de 2009

Caso Escobar Castillejos


miércoles, 11 de marzo de 2009

Cartón de Alfaro


Cartón del programa televisivo "Sin Censura"

viernes, 6 de marzo de 2009

Chiapas y el dinosaurio

Enrique Alfaro / Columna Rumando





En Chiapas creíamos que el dinosaurio había sido herido de muerte, pero sigue allí. A 80 años de fundado el Partido Revolucionario Institucional, a doce años de haber perdido la mayoría en el congreso federal y a nueve de que fuera derrotado por primera vez en comicios presidenciales, las tendencias electorales favorecen al tricolor en las elecciones intermedias de las que saldrá conformada la próxima cámara de diputados.
Quienes desde el sureste combatimos al partido de Estado, vimos sorprendidos la irrupción del Ejército Zapatista de Liberación Nacional y el decaimiento del priato. Los medios dieron cobertura a las condiciones sociales en que se encontraban los indígenas de Chiapas y del resto de México, y el país se avergonzó de los gobiernos priístas y del partido que los sustentaba. En Chiapas se llegó al momento en que ser priísta era una vergüenza y Santo Domingo era un parque fantasmal digno de Comala.
Tras el levantamiento se efectuaron elecciones para gobernador bajo un clima de tensa paz, proceso electoral que resultó enturbiado hasta la saciedad por el priísmo local y nacional. Por primera vez, el perredismo y el zapatismo, aliados alrededor de la candidatura del periodista Amado Avendaño, consiguieron poner en duda el triunfo del tricolor en una entidad emblemática por ser “la reserva nacional de votos del PRI” y cimbraron al viejo sistema. Y el panorama electoral del Partido Revolucionario Institucional pareció oscurecer para siempre y los demócratas celebramos.

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Esta coyuntura fue bien aprovechada por oportunistas como Pablo Salazar Mendiguchía que, convertido en un priísta crítico de su partido y de su presidente, ganó prestigio en los mares del descrédito tricolor. Su liderazgo construido a base de severas diatribas en contra Zedillo y de la dirigencia local y nacional del PRI, le permitió mudar con éxito a la oposición para encabezar una alianza que solo en Chiapas fue posible construir: Unió a los partidos Acción Nacional y de la Revolución Democrática en una coalición que incluyó a seis partiditos más para derrotar al PRI en las elecciones locales.
El discurso incendiario del senador Salazar en contra del viejo régimen que se resistía a cambiar sonaba a música a los oídos del candidato presidencial panista, Vicente Fox, que inmediatamente después de su triunfo se lanzó en apoyo de quien sostenía que había que darle “la puntilla al tricolor desde Chiapas” y evitar que se reconstruyera en el sureste con el apoyo del “sindicato de gobernadores” que, tras la derrota nacional, tomaban ya el liderazgo priísta. Y celebramos lo que parecía el funeral del partido de Estado.
* * * *
Y llegaron los panistas al poder y aceptaron gobernar bajo las reglas priístas para su comenzar a edificar su propio fracaso.

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Por su parte, el zapatismo que desnudó al poder imperial priísta, que mostró el fracaso social del viejo sistema, tomó distancia del Partido de la Revolución Democrática en las repetidas campañas de Cuauhtémoc Cárdenas y se aplicó activamente en contra de la candidatura presidencial de Andrés Manuel López Obrador. El subcomandante Marcos, ícono de la lucha social, el guerrillero antipriísta, favoreció irremediablemente al PAN con sus críticas –muchas de ellas cargadas de razón– contra el nuevo líder carismático, contra “el peje” mesiánico. Ya antes, el abstencionismo zapatista favorecía a los candidatos priístas en Chiapas. Tras cada elección, la dirigencia local del PRI celebraba en privado la actitud de los alzados. Así, ante los ojos de la nación, el EZLN favorecía directa e indirectamente al priísmo que había desnudado.
* * * *
En su momento, Andrés Manuel López Obrador encabezó una campaña que no se cansó de derrochar el apoyo popular. Fue un candidato casi “indestructible” para sus enemigos, pero débil ante su propia arrogancia e indefenso ante sus excesos.
En Chiapas fuimos testigos de la alianza de AMLO con Juan José Sabines Guerrero, quien renunció al PRI para ganar la gubernatura bajo el emblema del sol azteca. Así llegó el tiempo del triunfo de los chuchos y la derrota interna de Andrés Manuel en el PRD.
Los medios que se ensañaron con AMLO, repitieron tanto el estribillo que se cumplió: El hombre que ha llevado a la izquierda a los cuernos de la luna, será el mismo que la sepulte.
¿Qué papel juega ahora AMLO en la entidad? Su hermano Pío es candidato del Partido del Trabajo y Convergencia a diputado federal sin tener mayores posibilidades de triunfo, pese al apoyo de cuerpo presente de Andrés Manuel. Los votos que consiga el peje para su hermano servirán para fortalecer al PT y convergencia, ese remedo de partido administrado por Dante Delgado Rannauro a quién los chiapanecos recordamos como el personaje que tras el levantamiento zapatista se presentó a nombre del gobierno federal, con maletas de dinero, a comprar voluntades y conciencias de líderes sociales. ¿Eso acaso ya se olvidó?

En la entidad, a falta de liderazgo priísta en la titularidad del poder ejecutivo, los precandidatos del tricolor son agentes de aspirantes a la candidatura presidencial, del coordinador del senado o gobernadores de otras entidades con aspiraciones nacionales futuras. Evidentemente, el gobernador esta frente a una disyuntiva.
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Hoy, López Obrador apoya al PT-Convergencia en detrimento del PRD, de la izquierda. Esto indudablemente favorece al PRI, que puede agradecer al tabasqueño –que los exhibió por el escandaloso fraude que significó el rescate bancario– su actual actitud.
En Chiapas, como en ningún otro estado, hemos visto levantamientos armados, revueltas sociales y aguerridas campañas electorales de panistas y perredistas, juntos, en contra de viejo partido de estado que ahora se apresta a regresar al poder, gracias a la arrogancia de líderes de izquierda y a la incapacidad panista en el poder.
El dinosaurio que combatimos desde Chiapas nos engulló y sigue allí, celebrando la actitud de Marcos, los chuchos, AMLO, Fox, Felipe y muchos otros. ¿Qué celebraremos? ¿Qué harán los priístas que emigraron a otros partidos?

sábado, 21 de febrero de 2009

Amor estoico...

Estoy enamorado. Su cabello negro le cubre la mitad de la cara y sólo me observa con la mitad de su mirada. Siento su desprecio y su amor un día , su amor y su desprecio al otro. Es que es demasiado joven... pero aún así comparte demasiadas cosas conmigo.
Circunstancias de la edad: Yo enamorado a los 41 años y ella en plenitud. Me ignora, me olvida, le incomoda que sus amigos me vean con ella, retira mi abrazo y yo soporto, soporto estoico...
Y mi corazón se hincha cuando tiene un gesto, aunque mínimo, conmigo. Cualquier cosa es mucho. Sabe que no puedo dejar de quererla y se aprovecha.
No se como se dio esta relación en la que llevo todas las desventajas. Sus besos sólo anteceden una solicitud y entre más melosos, más caros.... y yo acepto.
Su cara, literalmente, es un sol. Su belleza es inconmensurable ante mis ojos. Nadie puede apreciar lo que yo veo en ella. Y se que sufriré. Y se que la amo.
Hija, dime que es tu amor adolescente el que me relega. Que sólo postergas tu amor para dármelo cuando más lo necesiten mi canas. Daniela Edith, tu padre te ama.

Azabache, el caricaturista


El caricaturista Arturo Alonso Escobar Rosas, director de la revista Échale un ojo, visto por el monero Enrique Alfaro. ¡Felicidades Azabache!
Publicación de caricatura política que cumple 15 años de circular en Chiapas

viernes, 6 de febrero de 2009

Los chiapanecos claman


lunes, 2 de febrero de 2009

Gobernabilidad y elecciones

Enrique Alfaro

El tema de la gobernabilidad en Chiapas se encuentra presente en las discusiones derivadas de los recientes sucesos políticos. Desde las extrañas particularidades del informe de gobierno sabinista, del anónimo cibernético, de los despidos sorpresivos de integrantes del gabinete, hasta las detenciones de funcionarios del pasado gobierno salazarista, la conclusión es la misma: la gobernabilidad en Chiapas está en juego.
Analizados los hechos desde distintas ópticas, se aventura conclusiones encontradas, que van desde la interrupción del gobierno sabinista hasta el fortalecimiento del mismo, mencionándose —incluso— la integración del mandatario estatal al gabinete calderonista. Todo lo anterior enmarcado en el inicio del proceso electoral federal que transcurre.
Los hechos demostraron que la esperada acometida salazarista no se dio en la coyuntura del informe sino semanas después de transcurrido este. El embate en forma de anónimo cibernético transcurrió con resultados discutibles. La aceptación de Sabines Guerrero entre la población urbana y rural parece no haber sufrido daño. La idiosincrasia de los mexicanos y chiapanecos es tan particular que en ocasiones las víctimas del escarnio son receptoras del apoyo popular, pasivo o movilizado, cuando el agresión es interesada y proviene de otros personajes del poder. Andrés Manuel López Obrador puede hablar mucho de ello.
Lo anterior obligó a dar nuevos pasos en la depuración del gabinete, del que fueron retirados colaboradores y familiares de los ex gobernadores Pablo Salazar Mendiguchía y Roberto Albores Guillén. Esta circunstancia permitió que se hablara de un distanciamiento del actual mandatario con sus antecesores en vísperas del proceso de selección de candidatos a diputados federales, reconociéndoseles a los ex gobernadores un poder político real o ficticio que se vería enfrentado al de Juan José Sabines Guerrero.
Sabines esta quedándose solo, se dijo. Y hasta se incluía en el enfrentamientos a grupos encabezados por aspirantes priístas a la gubernatura, como es el caso de Jesús Alejo Orantes.
Bajo esta versión, Pablo Salazar, Roberto Albores, José Antonio Aguilar Bodegas, engrosaban la lista de los políticos enfrentados con Sabines. Del otro lado se anotaba a Sami David y Manuel Velasco en apoyo condicionado al actual mandatario.
Quienes dicen conocer la “real política” sostienen que la cercanía de Sabines Guerrero con Felipe Calderón obedece a búsqueda de fortaleza en la institución presidencial o de una salida al integrarse a su gabinete.
En lo personal me parece esta una versión local limitada. Una visión más completa tendría que escudriñar en el abanico de relaciones nacionales del mandatario.
Nadie puede negar la relación de Sabines con Calderón y el actual secretario de Gobernación, como tampoco se puede ignorar que desde muy joven Juan José mantiene trato amistoso con Beatriz Paredes, actual líder nacional priísta.
La cercanía del gobernador chiapaneco con Jesús Ortega, dirigente del PRD, es comentada incluso por la prensa nacional y Sami David es un importante puente con el líder senatorial Manlio Favio Beltrones. Los hilos de la gobernabilidad parecieran estar atendidos.
El poder que se le concede a los ex gobernadores es incierto como el distanciamiento real con algunos de ellos.
Pese a los avances democráticos en nuestro país, los gobernadores más que los presidentes de la republica son factores de poder real que influyen determinantemente en los triunfos electorales. El PRI sabe que el éxito de sus candidatos a diputados depende en gran medida de sus alianzas con los gobernantes de las entidades y actúa en consecuencia. Roberto Albores Gleason será candidato del tricolor y no lo veo haciendo campaña enfrentado con Sabines Guerrero sino por el contrario.En lo personal no me incomoda que Sabines Guerrero tome distancia de grupos que ya gobernaron y que reclaman interesadamente experiencia en la función publica. Hablan de que no se debe improvisar y de la necesaria experiencia de los funcionarios, pero precisamente han sido ellos quienes cuando estuvieron en el poder no supieron gobernar con eficiencia y eficacia. Pero la “real política” obliga a lo posible en lugar de lo deseable.

lunes, 26 de enero de 2009

Cartones del día


domingo, 25 de enero de 2009

Pos no!


miércoles, 14 de enero de 2009


viernes, 9 de enero de 2009

Cabezas volando